El gabinete del doctor Caligari
A veces el sueño provoca reacciones inesperadas: hay quien habla mientras duerme, otros incluso se levantan y pasean. La película de la que hablamos hoy da un paso más allá: algunos llegan incluso a matar. Hasta esos límites (y más allá) llega el poder del inconsciente: anular la voluntad y quedar entregado a otro, a un dueño capaz de decirnos qué debemos hacer. Sin ningún tipo de restricción moral. Sin prohibiciones ni cuestionamientos. El gabinete del doctor Caligari nos habla precisamente de esto: del poder del sueño y del inconsciente, en un tiempo en el que el psicoanálisis estaba en un auge imparable. Bucear en las profundidades oscuras de la conciencia, con una componente adicional: el poder, la sumisión a otra voluntad como trasfondo. La ambición de la ciencia por conocer desemboca en la irracionalidad de la dominación: quizás si conocemos los mecanismos del sueño podamos llegar a subyugar al soñador, a obligarle a hacer incluso lo que jamás haría en estado de vigilia. La ciencia, el poder y el inconsciente: un cóctel explosivo para una película sorprendente.


