2001: una odisea en el espacio
Entre los monos que comenzaron a utilizar un hueso y los hombres que viajan al espacio en sofisticadas naves espaciales existen múltiples diferencias, pero también hay, al menos, una característica común: la técnica. Todos somos “homo faber”, y nuestra vida está tan ligada a la técnica, que puede llegar a depender de ella. De hecho, si algúna acuerdo podríamos alcanzar sobre esta difícil palabra es que cuanto mayor es el “progreso” de una sociedad, mayor es su dependencia respecto a las máquinas, mayor es su tecnodependencia. El desarrollo de las culturas y civilizaciones humanas va ligado al desarrollo de diferentes técnicas, tal y como nos contó Platón en el mito de Prometeo. Pues bien: esta relación entre el hombre y la técnica es, desde mi punto de vista, una de las ideas clave de 2001: una odisea en el espacio.


