¿Para qué perseguir y amenazar algo inútil?
Hace unos días cuestionábamos si esa visión marxista de la filosofía como transformación de la realidad puede seguir teniendo algún tipo de vigencia o no. Hoy podemos darle una vuelta de tuerca más al asunto y añadir algún argumento. A primera vista, parece que no corren buenos tiempos para la filosofía (habría que preguntarse si alguna vez fueron mejores, quizás sea la filosofía algo minoritario y excepcional): no sólo por su reducción en el sistema educativo, sino también por las formas dominantes de vida, que parecen despreciar todo lo que suene a pensamiento. Lo inútil en su sentido más inmediato merece ser despreciado, y entre las cosas más inútiles (en el sentido más material de la palabra) figura la filosofía. Las prisas, los ocios, los consumos y los tiempos de nuestra forma de vida no deja demasiado espacio a la filosofía. Tampoco en los medios de comunicación, dominados por el imperativo de la información rápida, hay lugar para la charla filosófica o para el desarrollo de argumentos. Pero esta aparente decadencia de la filosofía contrasta con otro dato innegable: la persecución que sufre (y ha sufrido) por parte de diversos movimientos. Seguir leyendo…


