Cinco risas refranerofilosóficas (pero de las malas)
El tópico dice que el humor y la filosofía no son buenos compañeros de viaje. Hay cierta “seriedad” en la cosa filosófica, inherente a la actividad misma y su objeto. La consecuencia es inmediata: los “chistes” filosóficos (que los hay) no suelen precisamente de esos que nos ponen la carcajada incontrolable en la boca. Pero ya se sabe: mejor eso que nada. Así que me atrevo hoy a continuar una tradición ya existente, la del humor del malo, propniendo juegos de palabras contruidos a partir de refranes y nombres de filósofos. Algunos con más sentido, y otros con menos. Todo ello, eso sí, con una sana intención: a ver si a alguien se le ocurren más ejemplos y con mejor calidad. Ahí van cinco propuestas para abrir fuego:
- El que Kanta su mal espanta.
- No se puede estar al Platón y a las tajadas.
- Por el Hume se sabe dónde está el fuego.
- No hay Russell sin espinas.
- Ir por lana y Voltaire trasquilado


