La inmigración, signo de nuestro tiempo
Como si de una cosecha “natural” se tratara, vuelve la temporada de la inmigración. De la escandalosa y vistosa, claro, porque por los aeropuertos y las fronteras por carretera han estado llegando varios miles sin que esto sea noticia. Un problema y una oportunidad. La inmigración debería convertirse en uno de los problemas a los que la filosofía debe prestar atención. Y una primera razón puede ser la fecundidad filosófica de este fenómeno: en la figura del inmigrante se pueden concretar unos cuantos problemas filosóficos. Por mucho que haya sido un proceso repetido innumerables veces a lo largo de la historia, parece que sólo ahora cobrara actualidad, lo que ya de por sí debería llamarnos la atención. Pero dejando esto de lado la inmigración nos obliga a replantear unas cuantas realidades, que están sustentadas por ideas que de un modo u otro se relacionan con la filosofía: economía, política y antropología se ven afectados, a mi modo de ver, por un fenómeno tan natural como polémico, que no es otro que la lucha por la supervivencia. Seguir leyendo…


