Entrevista a Juanjo Muñoz (III)
Hoy publicamos la tercera y última parte de la entrevista a Juanjo Muñoz. Si en los días anteriores hablábamos de educación y de nuevas tecnologías, hoy nos centramos en la filosofía, en cómo la concibe Juanjo dentro del aula y en sus conexiones con el arte. Dejamos la palabra a los lectores que plantearon sus preguntas hace unos días: Desde México, José Luis Betancourt plantea una pregunta interesante. Trabaja en la educación de presos que cumplen su condena, y se cuestiona lo siguiente: ¿Cuál es o podría ser el papel de la filosofía en un contexto de educación para adultos que han cometido un delito y por ello purgan una condena? Y una segunda pregunta: ¿Qué les puede decir la filosofia y más específicamente que autores?




La feria de la cultura ha puesto sus ojos sobre Darwin y el
Que Descartes era un tipo espabilado es algo que no se le escapa a cualquiera que se adentre mínimamente en la historia de la filosofía. Como se suele decir, podrá gustar o no gustar, pero listo era un rato. El caso es que la “academia filosófica” suele prestar mucha atención a la parte de su Discurso del método en la que habla de las reglas del mismo, su aplicación, la existencia de Dios… Y no se presta mucha atención a todo lo anterior, una introducción autobiográfica bien jugosa en la que Descartes propina un palo soberano a toda la filosofía y el saber qué le tocó estudiar (quizás no sean tan distinta esta apreciación de la que suelen hacer algunos de nuestros alumnos). El caso es que en este ponernos en situación, Descartes nos cuenta que hubo un momento en que le dio por viajar. Y es ahí donde aparecer la siguiente cita, que bien merece ser recordada por los amantes de la maleta y el “itinere”.
Alguna vez ya hemos dicho que Julián Marías ha sido un autor injustamente tratado. Quizás porque la sombra de Ortega sea demasiado larga, quizás porque sus lectores no hayan querido ver más que un puro continuismo donde había un valioso ejercicio de creación filosófica. El caso es que el título que nos ocupa sigue de plena actualidad por varios motivos. Para empezar, porque sirve como justificación de la filosofía, explica por qué existe la filosofía y por qué necesitamos filosofía. Quizás a todos aquellos que abogan por su paulatina desaparición o por su disolución nos les vendría mal una lectura del libro de Marías (a ver si toman nota ciertos responsables del MEC, y las autoridades educativas del partido que gobierna). Pero hay un motivo aún más importante: el autor es capaz de mostrar cómo la existencia particular del ser humano y las circunstancias en que se desenvuelve su vida convierten a la filosofía en una actividad ineludible, aunque sea ejercida de una manera inconsciente, limitándonos a heredar las concepciones del pasado, o a aceptar de manera obediente las ideas y formas de vida dominantes.