Filosofía basura
Acostumbrados como estamos a acompañar cualquier sustantivo con la palabra basura, hemos llegado a creer que esta es una de las claves de nuestro presente: Telebasura, periodismo basura, comida basura… Vivimos en el tiempo de la basura, auténtico símbolo de un mundo que genera una inmensidad de residuos de todo tipo. Sobre algunas de sus connotaciones filosóficas ya hablamos en su día. Hoy quisiera proponer un tema bien distinto: la posibilidad de que exista filosofía basura. Y es que la “etiqueta” basura huele en cierto modo a elitismo cultural, intelectual o académico. La basura no es sólo lo despreciable, aquello que nos sobra, sino que implica una connotación peyorativa muy marcada: en el basurero crece y se depositva aquello que carece de gusto, lo que nadie desea. Parece impensable que un gourmet vaya a una cadena de hamburgueserías o que un enólogo consuma vino en tetra brick: la formación o la especialización nos hace alejarnos de la basura.


