¿Hay que leer menos?
Hay que leer. Es una de las frases en las que se insiste de manera machacona y sin mayores explicaciones. Las ferias del libro se acompañan de planes de fomento de la lectura, y de eternos debates como el de la obligatoriedad o no de la lectura como tarea académica. En algunos aspectos es mejor no hurgar mucho en el asunto, pues se dice que en España se lee cada vez más, pero los informes educativos sugieren que nuestros alumnos entienden cada vez menos. La obsesión burocrática llega hasta el extremo: según tengo entendido incluso en una enseñanza tan técnica y específica como la formación profesional hay que incluir el consabido plan de fomento a la lectura, que es obligatorio en toda programación didáctica que se precie. Como Sísifos del libro, cada año elaboramos planes que culminan al inicio de verano, voviendo a caer la pesada piedra del desapego hacia el libro y su cultura.


