Cinco motivos para desconfiar de ciencia=verdad
Vivimos en medio de una sociedad científica y tecnológica, en la que ocurre un fenómeno curioso: se atribuye al conocimiento científico la potestad sobre la verdad. Hecho que se manifiesta incluso en los centros educativos, donde algunos profesores se atreven incluso a cuestionar el sentido del estudio de las asignaturas humanísticas. Ciencia es igual a verdad, se dice, sin que nos quede muy claro qué es eso de la ciencia y en qué consiste la verdad. Así que nunca está de más criticar este positivismo de nueva apariencia que se va imponiendo de una forma tan silenciosa como contundente:
- Hay cuestiones que no se pueden responder científicamente: por mucho que pueda doler a algunos, los problemas de la ética, la política, la economía o la sociología no admiten una respuesta universal y con aspiraciones de mantenerse a lo largo del tiempo.
- La ciencia es también una manera de interpretar la realidad. “No hay hechos sino interpretaciones”, advertía Nietzsche hace más de un siglo. Y lo cierto es que la científica es sólo una más de las múltiples maneras de mirar lo real. Y no siempre la más adecuada.
- La ciencia, como todo lo que hace el ser humano, es histórica. Sabiendo que las investigaciones de hoy serán continuadas, refutadas o modificadas en las próximas décadas, ¿por qué seguir manteniendo esa identidad entre verdad y conocimiento científico?
- La ciencia no es neutral: selecciona su objeto de estudio, la manera de investigarlo, los fines, la rentabilidad de la investigación… Habiendo tantos y tantos factores “demasiado humanos” parece mentira que se la identifique con la verdad, la objetividad, la neutralidad, el saber “definitivo”.
- Ciencia e interés: el conocimiento humano está siempre alentado por un interés. Y alguien está interesado en que pensemos que la ciencia es verdad. ¿Por qué será?


