Los límites del humor
Parece ser que amaina el temporal, y dejamos de escandalizarnos por las parodias francesas del deporte español. Algo que debería movernos a reflexión. Para empezar, porque hay un viejo dicho que nos recuerda que el que se pica, ajos come. Y no sé si el error está en que una cadena decida emitir en forma humorística una acusación contra nuestros deportistas o en que se revolucione el país, convirtiéndolo casi en una cuestión de estado. Una indignación que ha recorrido el país: desde las autoridades más representativas hasta los medios de comunicación pasando, como no podía ser de otra manera, por las conversaciones de barra de bar y los pasillos de los institutos. Lo cual es un hecho preocupante: muy mal tiene que estar el país para que hayamos perdido hasta el sentido del humor. Porque igual que un clavo saca otro clavo, debería la guasa la que neutralizara la risa de los franceses. El hecho de que todos se hayan puesto tan serios levanta casi más sospechas que los videos de la tele.


