Fotografía y verdad
Vivimos en una cultura icónica. El lenguaje dominante es, mal que a algunos nos pese, el de la imagen. La fotografía y el video son las tecnologías subyacentes a esta tendencia: el video nos enseña una realidad de un modo más cómodo que el texto, mientras que la fotografía nos ofrece capturas del mundo en que vivimos. No hemos tardado mucho en incorporar esto a la vida cotidiana: no hay acontecimiento que se precie que no se vea acompañado de su correspondiente álbum de fotos o película para el recuerdo. Las consecuencias de la “imaginación” de la vida (si se acepta el palabro, sería la conversión de la vida en las imágenes) afectan tanto a la cultura como a nuestro día a día, y también, cómo no a nuestro pensamiento, que tiende ya a aceptar como indudable esa sentencia que proclama la dominación de la imagen: no es sólo que esta sea verdadera, sino que “vale más que mil palabras”. Pero alejémonos de los tópicos y abordemos el asunto con palabras: ¿dónde reside la verdad de la fotografía? ¿Puede identificarse fotografía y verdad? ¿Existen fotografías que puedan calificarse de “mentira”? Seguir leyendo…


