Sócrates ¿el tramposo?
Sócrates es posiblemente uno de los filósofos más conocidos, lo cual contrasta muy significativamente con el hecho de que jamás escribiera ni una sola obra. A falta de textos, tenemos su vida como auténtico libro del que leer y aprender a vivir. Siendo uno de los muchos “mártires” de la filosofía, su figura es un referente moral de nuestra civilización. Cuando terminó de beber la cicuta, nació el mito. La expresión no pretende ser literaria: en cierta forma, el “Sócrates” que nos ha llegado es una recreación literariofilosófica de su discípulo Platón, no exenta de ciertos aspectos mitológicos. A partir de sus diálogos, se ha presentado a Sócrates como un auténtico cruzado en favor de la verdad, en permanente lucha con los sofistas, a los que se suele pintar como aprovechados manipuladores. Sólo en las últimas décadas se han ido revisando estos tópicos, devolviendo a los sofistas buena parte del crédito que la posteridad les negó y cuestionando algunas de las prácticas socráticas. ¿Hasta qué punto está justificado este cambio? ¿Se trata de una moda pasajera o de una reinterpretación razonable de una figura enigmática?



Aristóteles dedicó uno de los libros de su