Filosofía y autoayuda
Los libros de autoayuda han ido logrando un lugar propio dentro del mundo editorial. En los anaqueles de las librerías aparecen incluso con etiqueta propia. Fenómeno simultáneo a otro hecho singular: que los pocos libros filosóficos que hay en algunos establecimientos estén en el lugar reservado a religión. No es de extrañar que haya por ahí algún despistado que salga de una biblioteca con un libro que no quiere leer, pero así son las cosas: vivimos el tiempo de la confusión. La propia expresión resulta tan paradójica como alguno de los relatos que incluyen estos libros: Autoayuda. Si es uno el que se ayuda a sí mismo, ¿qué necesidad hay del libro? Si este género ha de resultar de algún valor, deberían renunciar al “auto” y presentarse públicamente como libros de ayuda para circunstancias difíciles. Ayuda sin complejos: porque a veces a través de la literatura o la ficción, o simplemente de reflexiones psicológicas bien hiladas es más que posible mejorar gracias a los libros. La cuestión es: ¿existe alguna relación entre estos libros y la filosofía?



Si deseas algo con mucha intensidad, el universo conspira para que eso se cumpla. Pero ten cuidado con eso que deseas, ya que puede que al cumplirse te decepcione… estas frases u otras parecidas pueden aparecer en los manuales de