Tres apuntes a urna volcada
Hoy no pensaba hacerlo, pero un intercambio de mensajes a través de Twitter me animó ayer al asunto. Los analistas políticos de cada bando, y también por supuesto los tuiteros, están haciendo análisis mucho más especializados del que se pueda ofrecer desde la filosofía. Visto con algo de perspectiva, tengo la sensación de que la derrota socialista de las presentes elecciones comenzó en su victoria del 2008. Culpar a la crisis es sólo una manera más de escurrir el bulto. Y con la victoria popular ocurre lo mismo que con todos los cambios de gobierno: se debe más a los errores del gobierno saliente que a los méritos propios. Hablar de las cualidades personales de su lider, o de la unidad del partido escamotea un hecho singular: todos los grandes partidos son una lucha interna de poder, llena de zancadillas, traiciones y pisoteos. El partido que ayer ganó lo demostró hace pocos años, y volverá a demostrarlo dentro de pocos años. Es ahora a los socialistas a los que les toca reinventarse. Puesto que estas cosas son ya sabidas y resabidas, hoy me quedo con tres reflexiones dirigidas a la sociedad que votó, a los afiliados y simpatizantes de cada uno de los partidos. De sus actitudes podemos extraer tres buenas lecciones democráticas.


