Recientemente escuchaba en un documental sobre el cerebro humano la siguiente frase: “Como casi toda enfermedad mental sus efectos más graves se expresan en una alteración de la consciencia pues para quienes la padecen los recuerdos se van desvaneciendo poco a poco, y con ellos la personalidad, la identidad y la percepción de uno mismo. Sumergido en un agujero negro mental, el enfermo no se da cuenta, ni siquiera, de que participa en la vida. La vida es poco más que un acto vegetativo.” Naturalmente, se referían al alzheimer, una de las enfermedades de nuestro tiempo. El enfermo de alzaheimer se queda sin pasado, y con él pierde también su identidad: no reconoce sus cosas, su entorno, sus seres queridos. No se reconoce a sí mismo, no sabe quién es. Y mientras estas ideas se me pasaban por la cabeza, me vino también una comparación: si esto es lo que le ocurre al individuo sin pasado, ¿qué le pasará entonces a la sociedad sin pasado? ¿Puede una sociedad padecer alzheimer generalizado. Y la respuesta no me parece difícil: sí.
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