Docencia y modelos morales
Una frase de la sabiduría popular nos recuerda que no hay mejor forma de enseñar que “predicar con el ejemplo“. El decir y el hacer se entrelazan y se ayudan mutuamente cuando el profesor (cabría incluir al padre/madre o a cualquiera que esté dispuesto a defender una idea) es coherente con aquello que dice, lo pone en práctica y muestra a los alumnos, con su forma de vida, que es posible vivir según ciertos valores, normas y pautas. Tradicionalmente se ha mantenido una idea curiosa, que separa al profesor (y a algún que otro colectivo más) del resto, exigiéndole en cierta forma una solidez moral que al resto no se le exige. Un ejemplo simple: si cualquier ser humano lleva a cabo una acción reprobable será censurado por ello. Si además es profesor, antes o después aparecerá la coletilla: “Y encima es profesor. A saber lo que enseñará en sus clase. Qué vergüenza” Por detrás de esta expresión respira la idea de que el profesor debe poner en práctica lo que dice y que su profesión va aparejada a ciertos valores morales que han de transmitirse, independientemente de la asignatura que se enseñe. Seguir leyendo…


