La integridad de la televisión
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Que la televisión es uno de los aparatos tecnológicos que han marcado la segunda mitad del siglo XX es algo que pocos discuten. Su impacto sobre la sociedad y la cultura y su capacidad de influir sobre los individuos están fuera de toda duda. En la actualidad está integrada en la vida cotidiana como una actividad más de ocio y resulta tan atractiva como polémica. En nuestro país hemos asistido no sólo a la televisión a la carta de las grandes plataformas, sino también al nacimiento de dos nuevas cadenas: Cuatro y La sexta. Ambas cadenas tienen a mi entender una característica diferenciadora respecto al resto: su reconocimiento público del posicionamiento ideológico. No se trata de que no critiquen al socialismo (de vez en cuando hay que disimular) pero sí de que hacen una confesión más o menos abierta de su compromiso ideológico. Basta ver cualquiera de sus telediarios para darse cuenta. Hay quien opina que es legítimo por el hecho de que no se esconde: si sabes que estás viendo una cadena “progresista” o “socialista” puedes anticipar la versión de los hechos que te van a contar. Seguir leyendo…


