El orden: ¿en tu cabeza o en la realidad?
¿Dónde está el último libro que estás leyendo? ¿Se apilan los folios y las carpetas en tu cuarto? ¿Están esparcidos por el suelo tus calcetines o la ropa que llevaste ayer? ¿Por qué no encuentras esa hoja que estaba en una carpeta de color rojo? Preguntas que, dependiendo de nuestra forma de ser, nos pueden haber asediado en mayor o menor medida. Preguntas que, en realidad, tienen un inmenso precedente en el pensamiento griego: el cosmos. El universo entendido como un orden, como algo organizado y dispuesto de un modo correcto: esos “vagabundos” que son los planetas deambulan aparentemente sin rumbo, pero en realidad siguen caminos marcados. El asombro que sintieron los primeros pensadores griegos ante ese orden que empezaba a ser descubierto, ante esa maravilla armoniosa de la que ellos mismos formaban parte, es sin duda uno de los impulsos al pensamiento científico. El mismo que está debajo de las leyes de Newton o de aquella sentencia de Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo” Seguir leyendo…


