Lo público y lo privado en el estado del bienestar
En mayor o menor medida la mayoría de los países occidentales han ido incorporando paulatinamente el estado social o estado del bienestar. Dejando de lado su viabilidad económica, parece buena idea que servicios básicos como la educación y la sanidad sean públicos, gratuitos y accesibles para todos, o que se garantice un subsidio de desempleo. Sin embargo, no está exento de polémica: se lleva décadas hablando de su crisis, y sin embargo la propia dinámica del sistema democrático parece obligar a aumentar las políticas asistenciales: no hay forma de ganar unas elecciones que no sea prometer (aunque sólo sea prometer) una ampliación o una mejoría de los servicios que presta el estado a los ciudadanos. Esta tendencia genera el fenómeno curioso de que los individuos esperemos siempre la ayuda del estado para las más variopintas situaciones.


