¿Es posible seguir siendo modernos?
Una de las cuestiones más acuciantes de la filosofía, y de la cual penden otras tantas, es lo que podríamos llamar problema de la modernidad. Asunto al que es casi obligado aludir al finalizar la explicación de Nietzsche en 2º de bachillerato. Para muchos, el debate modernidad-posmodernidad está agotado y no conduce a ninguna parte. Tampoco faltan quienes consideran que no es, ni mucho menos, un debate nuevo en la historia de la filosofía. Dejemos de momento las cuestiones que puedan ser más académicas: la oposición modernidad-posmodernidad es en cierta forma la caja de Pandora que encierra otras muchas cuestiones filosóficas, como el mito del progreso, el valor de la ciencia o la capacidad de la razón humana. Así que, aunque sólo sea por esto, merece la pena dedicarle atención más aún si tenemos en cuenta que mucho de lo que ocurre en nuestros días también guarda relación con el asunto.


