Wikifugas y política
Hablar de Wikileaks a estas alturas puede parecer casi una redundancia imperdonable. En algunos lugares de la red no se habla de otra cosa. Algo que me despierta ciertas sospechas: es difícil creerse a Wikileaks con la cantidad de poder que atesoran los señalados por sus documentos. Con todo, hagamos un acto de fe. Uno más, a estas alturas de la película, no puede dañar mucho nuestra salud intelectual. Pensemos entonces que verdaderamente se está montando una revolucion informativa en la misma red que nació como un instrumento militar. Aceptemos que los gobiernos de las primeras potencias mundiales no saben de qué va el juego, y sus sistemas de comunicación no son mucho mejores a los que aparecen en Mortadelo y Filemón. Demos por bueno el drama de buenos y malos, de corruptos y cruzados de la verdad que se está representando en estos días dentro y fuera de la red. Con todo este trasfondo, queda aún una pregunta abierta: ¿es tan revelador todo lo que se está publicando en Wikileaks?


