Saber leer
Supongamos que, por un momento, aspiramos a cumplir con las leyes educativas. Llevados por este ímpetu, nos decidimos a alcanzar sin vacilación el objetivo octavo del Real decreto que establece las enseñanzas mínimas de la secundaria para todo el estado:
Comprender y expresar con corrección, oralmente y por escrito, en la lengua castellana y, si la hubiere, en la lengua cooficial de la Comunidad Autónoma, textos y mensajes complejos, e iniciarse en el conocimiento, la lectura y el estudio de la literatura.
Es este un objetivo que, en más de un caso, no se alcanza ni siquiera en bachillerato. Lo cual tampoco debe llevarnos a escándalo: la realidad social y educativa es la que es. Negarla o maquillarla no es solución alguna para los problemas que nos plantea. Dicho de otra manera: no nos podemos conformar con que un graduado en E.S.O. sepa leer y escribir. “Comprender y expresar con corrección” son objetivos más ambiciosos. Y si nos lo tomamos en serio habría que concluir que no todo el que sabe leer sabe leer.


