Medicina, ética y política
La reforma sanitaria que acaba de aprobarse en EEUU parece llamada a ocupar por derecho propio un lugar en la historia. Algo que quizás debiera hacernos pensar un poco más en lo que tenemos , y no sólo en lo que nos falta: con todos sus grandes defectos, el sistema sanitario español ofrece una cobertura universal, independientemente de la persona que acuda al hospital. Lo cual no quiere decir, evidentemente, que no se muera la gente o que los tratamientos sean los más punteros. En lo que China ocupa el lugar estadounidense en el panorama político internacional hemos de reconocer que los adelantos técnicos suelen proceder de EEUU. Gracias a la inversión privada que luego pretende rentabilizarse pueden disfrutar de un sistema de salud diseñado para los más ricos. En Europa, mientras tanto, no es tan sencillo acceder a las nuevas investigaciones pero parece extendida la sana costumbre (nunca mejor dicho) de atender a los que sufren enfermedades independientemente de su nivel adquisitivo.


