Documentales, divulgación y darwinismo
En los tiempos que corren es difícil poner en duda que la televisión es uno de los focos creadores de opinión y conocimiento. Algo de lo que, por cierto, no sabe aprovecharse la filosofía: lo más que se ha llegado a conseguir es el programa argentino Filosofía aquí y ahora. Uno más de los muchos factores que contribuyen a consolidar su práctica desaparición de la esfera pública. Pero no es este el tema de hoy: más bien quería centrarme en cómo los contenidos científicos divulgativos que nos ofrece la televisión pueden provocar un efecto contrario al buscado: en vez de poner su granito de arena para que los no especialistas adquieran unos conocimientos esenciales sobre algún asunto científico, logran generar una apariencia de saber que está muy alejada de las teorías sostenidas por los científicos. De manera indirecta, una de las teorías más traicionadas es, a mi entender, la evolución de Darwin. Y no tengo en mente algunos programas monográficos, dedicados a su vida, su obra y su pensamiento, que se han proyectado en los últimos meses. Me estoy refiriendo a algo más mundano: los documentales de animales que tantas veces han precedido (o inducido) la siesta de cientos de miles de españoles.



La feria de la cultura ha puesto sus ojos sobre Darwin y el