5 ideas sobre la tolerancia
Nos acercamos a unos días con sentidos muy diversos: culturales, religiosos, tradicionales, económicos… La celebración de la semana santa se va convirtiendo año a año en un asunto polémico, objeto incluso de concentraciones en contra. Una tendencia que seguramente tenderá a incrementarse en el futuro. No estaría de más recuperar alguna de las ideas de la Carta sobre la tolerancia, e ir pensando algunas ideas alrededor de este concepto:
- La tolerencia ha de practarse por igual con todos los credos y religiones, tanto con las que pertenecen a nuestra propia tradición cultural como hacia las ajenas. Esto incluye, por supuesto, a todos aquellos que no tiene credo alguno.
- La tolerancia implica aceptar que las propias creencias no tienen por qué imponerse sobre el resto. El mayor enemigo de la tolerancia es el dogmatismo.
- El mejor aliado de la intolerancia es la ignorancia: las actitudes más intransigentes suelen ofrecer planteamientos y críticas que muestran la ignorancia de quien los formula, no la debilidad de lo criticado.
- La tolerancia no puede nunca aspirar a la desaparición “pacífica” de la diversidad y la pluiarliadad. Tolerar significa ser cosnciente de que siempre habrá quienes piensen distinto. Cualquier otra alternativa, corre el peligro de acercarse al totalitarismo.
- La tolerancia tiene límites irrenunciables: no hay que tolerar al intolerante, ni tampoco a quien aboga por romper reglas elementales del juego, como puede ser en democracia los derechos humanos.



El bueno de Sócrates que, por lo que se cuenta, debía ser tan feo como inteligente, suele resulcitar todos los años por estas fechas para convertirse, al menos durante unos momentos, en uno de los protagonistas de clase. Dedicábamos la semana pasada alguna hora para perfilar un poco la figura del viejo Sócrates, que parece seguir contemplándonos desde hace 25 siglos, con esa capacidad suya para plantarte un interrogante en la cara (y de los difíciles) con sólo mirarte a los ojos. Intentando ser lo más neutral posible (creo que en la enseñanza se debe aspirar a ello) incluí también en la clase aquellos aspectos y testimonios que acercan a Sócrates a los sofistas, y que no le dejan tan bien parado en comparación con los textos de Platón. Pero por encima de todo, he intentado subrayar este año algo que podría servirnos a todos como ejemplo a seguir: el diálogo socrático.