El turismo cultural
Se ha extendido tanto, que ya se ha incorporado a nuestra forma cotidiana de vivir, aparece en las conversaciones de la gente, y es una más de las ofertas que nos proponen las agencias de viajes. Se trata del turismo cultural. La vieja alternativa de playa o montaña está ahora anquilosada. Las posibilidades de este sigo que comienza son casi infinitas: universo, playa, montaña, cultura, aventura, riesgo, sexual… Cualquier adjetivo que se nos ocurra puede añadirse a la palabra turismo, y sin mucha pérdida de tiempo alguien se encargará de organizarlo todo: viajes, lugares, fechas. El problema es que estas expresiones se nos han ido colando, así, como que no quiere la cosa, en nuestra forma de vida, sin un cuestionamiento previo. Y como la filosofía consiste precisamente en eso (toda filosofía debería comenzar con una momento inicial de escepticismo), hoy (cuando aún están frescas las vacaciones) se me ocurre plantear algunos interrogantes alrededor de esta nueva forma de turismo y negocio que ha dado en adjetivarse de cultural.


