Velo, política y coherencia
Como si realmente fuera novedad, la convivencia intercultural ha vuelto a ponerse en el punto de mira de los grandes medios de comunicación. El mecanismo es ya viejo: ellos deciden qué es “actual” y nosotros hablamos de ello. Piquemos pues el anzuelo mediático y centremos nuestra atención (filosófica) en uno de los problemas que tienen en jaque a todo el país: el velo en los centros de enseñanza. Como era de esperar, no voy a ofrecer solución alguna. Pero sí quisiera presentar un análisis criticable que pretende situar el velo como un desafío a las ideologías políticas dominantes. Y es que el simple ejemplo de una alumna musulmana que desea acudir a clase con velo nos sirve para comprobar la debilidad de las ideologías políticas. El velo es frágil: puede volarse con el menor de los vientos. Más volátiles aún son los principios de los partidos: instituciones de lo simbólico, se encuentran siempre a merced de los vientos que soplen. Y faltos de coherencia y respuestas para todo, prefieren correr un (es)tupido velo ante varios problemas, como el que abordamos hoy: el velo.


