Derecho a la privacidad
Según el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
“Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.”
Se trata este de un derecho singular, en tanto que vivimos en una sociedad en la que la calumnia es casi moneda de cambio y los ataques a la honra y la reputación de las personas aparecen inclluso en grandes titulares de la prensa. La privacidad es vivida de una doble manera en el liberalismo: por un lado se trata de un valor que hay que respetar y proteger, pero da la sensación de que en algunos casos se pudiera convertir en un icono de la furia social, una especie de pim-pam-pum sobre el que descargar iras y frustraciones. Así parece manejarse a la opinión pública, y así también es como parece entretenerse una buena parte de la sociedad.


