Reivindicación de la vocación
De un modo sigiloso, casi imperceptible, se acerca ya el fin de curso para los alumnos de 2º de bachillerato. Y esto significa, entre otras muchas cosas, que habrán de elegir una carrera o un ciclo formativo de grado superior. Los orientadores preparan las guías de orientación, en las que aparecen universidades, ciclos, requisitos, notas de corte, plazos para realizar inscripciones, documentos que hay que aportar… nunca se ha tenido tanta información sobre estas cuestiones como en los últimos años. Sin embargo, muchos alumnos están, a día de hoy, desorientados: no saben lo que quieren. Esto se debe, quizás a la crisis de una palabra que se ha ido arrinconando, y que se suele asociar exclusiva e injustamente a su sentido religioso: la vocación. El sociólogo Max Weber (en inglés) escribió un texto célebre sobre la ciencia y la política entendidas como vocación (en Internet he podido encontrar la parte referida a la política como vocación) y no es necesario apelar a visiones místicas o religiosas para darse cuenta de que todos somos distintos, y que en función de nuestros gustos, habilidades y capacidades podemos estar “llamados” (sin que haya un “fatum” o destino que nos lo imponga) a orientar nuestra vida en una u otra dirección. Idea que, lamentablemente, hoy está completamente olvidada. Seguir leyendo…


