La genealogía de Nietzsche (y su voluntad de poder)
Una vez al año, por estas fechas, más de un profesor de filosofía no puede evitar sentirse un tanto contradictorio. Especialmente si se empeña en “vivir” o en “asumir” las ideas del autor que toca explicar en cada caso. Y este es uno de los problemas de presentar las ideas de Nietzsche: cualquier interpretación desde la lógica o la coherencia que se espera de la filosofía está condenada al fracaso. Algo que con toda seguridad preocupaba muy poco al filósofo alemán, sí que se convierte en una complicación para los alumnos de bachillerato. Resulta inconcebible que alguien que suele presentarse como una de las mentes más desarrolladas de su tiempo pudiera vivir plácidamente instalado en la contradicción, en la afirmación de un presente absoluto conceptualizado por el eterno reterno, sin renunciar a una voluntad de poder que irremediablemente nos obliga a mirar al futuro. tensiones que de una forma u otra terminan apareciendo en todas las filosofías que en el mundo han sido, pero que en caso de Nietzsche son clamorosamente comprobables.


