Muerte de hombre y obra
Hoy hablamos de un hombre. Un hombre que afrontaba sus últimos días con su última obra debajo del brazo. Son las paradojas de la vida: la muerte del hombre va a representar también la de su obra. Nada ha quedado de ella: un misterioso maletín perdido. Párrafos que quizás nunca existieron. O que se esfumaron por el aire arengados por una fogata prendida de ideas autoritarias. Hablamos de problemas burocráticos y de circunstancias que dejan pequeño el adjetivo “kafkiano”. De seres humanos que no existen, o no pueden existir, porque sencillamente les falta el papel que atestigua que salieron con permiso del país del que proceden. Difícil de entender en un tiempo en el que varios países estaban totalmente descompuestos.


