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Televisión: una Ilustración imposible

Negocio e información
Diálogo + Bitácoras. Una iniciativa para el debate y la reflexión a través de los weblogs Pensaba que el último tema de DialBit iba a atraer la participación de muchas bitácoras. Aunque por el momento no esté siendo así, desde aquí abriremos fuego y aportaremos algunas ideas para el debate. Particularmente, me llamaron la atención las palabras de Emilio Lledó, al que, según cuentan, tuvieron que comprarle una tele cuando pasó a formar parte de esta comisión de sabios. Decía el profesor que la televisión debía "ilustrarnos" y tratarnos como "ciudadanos ilustrados". Desde luego, estaría de acuerdo con esta propuesta, pero me parece complicado por varios motivos. Si la televisión se privatiza, nos "ilustrará" según los vientos del capital que la sustente. Si la televisión es pública, y por tanto pertenece al estado, nos iluminará según el color de la bombilla del gobierno. ¿Qué partido político se resistirá a introducir cambios en los grandes medios de masas en cuanto llegue al poder" De momento ninguno ha logrado superar esa tentación. Sólo una televisión pública e independiente del gobierno puede verdaderamente ilustrar. Por eso, quizás deberíamos aspirar a una televisión pública modesta, con pocas aspiraciones. Si queremos que no sea deficitaria (que menos se le puede pedir) rebajemos nuestras pretensiones de "televisión-espectáculo" y aumentemos nuestras expectativas de "televisión-cultural". Es más barata la televisión de los informativos, los documentales y los debates que la televisión de Operación Triunfo o Ana y los 7. Si queremos que siga existiendo la televisión pública debemos cambiar el espectáculo por contenidos quizás menos llamativos, pero probablemente más "ilustrados" que los actuales. ¿Es esto demasiado idealista" No a mi juicio. El problema viene cuando se equipara la televisión pública y la privada. Sus objetivos y sus contenidos deberían ser muy distintos y, sospechosamente, terminan pareciéndose todas mucho. La televisión pública debería reducir publicidad, sí, pero también gestionarse mejor y repartir mejor el gasto, asumiendo que una pérdida de audiencia no es sinónimo de fracaso. ¿Por qué no mantener dos canales públicos "para la inmensa minoría", como decía hace un tiempo el lema de la segunda cadena" Una televisión pública que incluya debates, buen cine, obras de teatro, conciertos, documentales, buenos informativos, conferencias de interés, deportes (de cada uno un poco, y en su justa medida)... Sería, en definitiva, una televisión ilustrada, como decía Lledó, para obligada a tener unas cifras de audiencia más bien modestas. Una televisión más barata, una televisión sostenible (si se me permite la expresión). El que quiera ver gran hermano, el tomate o la selva de los famosos, que cambie de canal, y acuda a los canales privados. La clave de todo es: ¿interesa una televisión independiente, que informe, y con contenidos culturales" Si la respuesta es no, la televisión será siempre una ilustración imposible. Lo que es penoso es que sostengamos una deuda pública sangrante por una televisión de baja calidad, en una sociedad que quizás pudiera tener otras prioridades: sanidad, educación, gastos sociales...

Estoy totalmente de acuerdo. Solo un aspecto y es que la cultura tampoco es neutra...

de acurdo , pero dejaremos en manos de los berlusconis de turno una herramienta de poder muy poderosa, creo que tiene que ser con algun tipo de regulación de la tv privada.

A mi, este tema de la televisión, me lleva inevitablemente a un problema que subyace sobre todo lo público. Si la televisión pública, es de todos, -como el gobierno que elegimos mediante la regla de la mayoría-, deberíamos ser nosotros, el pueblo, quien decida lo que queremos que sea dicho ente televisivo. Ahora bien: ¿y si mayoritariamente queremos Ana y los 7? -permítaseme decir que "Dios quiera que no". Pero claro, si las líneas de autogobierno, en una democracia, deben decidirlas los propios ciudadanos, ¿cómo respetar esto y, a la vez, no acabar -porque pienso yo que no es algo muy loable ni beneficioso a largo o corto plazo- con, por ejemplo, David Bisbal de presidente de gobierno si es que este se presentara y el pueblo lo eligiera? ¿Digo tonterías? Piénsese en el "caso chuarchenagel" (así me libro de buscar cómo se escribe bien). Esto es: ¿despotismo ilustrado en la televisión? No se me antoja fácil la cuestión. ¿Hay que hacer caso siempre a lo que el pueblo pida? ¿al menos en este caso, donde, las consecuencias de respetar el deseo del pueblo, no serían tan nefastas como sostener un nuevo Reich, no? (véase que Hitler ganó unas elecciones democráticas y que por tanto, no estoy tratando de decir, ni mucho menos, que todo lo que decida el pueblo vaya a estar legitimado por el "mero" hecho de ser una decisión democrática y en mayoría).