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Todos enseñamos lengua

A vueltas con las faltas de ortografía
No es que últimamente esté obsesionado con el tema del lenguaje (lo digo por la anotación del "mayormente"). Lo que pasa es que ha andado con exámenes y trabajos pendientes de corregir, y entre los resultados hay un dato cada vez más llamativo: las faltas de ortografía. Este año, como novedad, decidí quitar una décima por cada falta ortográfica, sin importar si era un "sobrebibir" (lo he leído en bachillerato, lo prometo) o un "cómo" mal acentuado. El caso es que en algunos exámenes la nota puede llegar a bajar más de dos puntos. Como cualquiera se puede imaginar, la medida ha sido muy impopular: entre las numerosas protestas (sobre todo al principio) se oía un argumento que a muchos les parecerá razonable y acertado: si ya los profesores de lengua se encargar de penalizar este tipo de cosas, y se esfuerzan por enseñar a corregirlas, ¿por qué deben hacerlos los profesores de otras asignaturas" Además, se dice, un profesor de filosofía debe evaluar si un alumno sabe filosofía o no la sabe, no si es capaz de escribir sin faltas de ortografía o no lo es. Supongo que si yo fuera alumno (y si encima me bajaran un punto la nota de un examen) diría cosas parecidas, y me parecería que tenía al profesor de filosofía más injusto e indeseable de todo el sistema educativo. La cuestión, sin embargo, no radica en que yo quiera dificultar lo más posible que mis alumnos logren un aprobado (como suelen decir ellos, a mí me pagan igual si les apruebo que si les suspendo, como si en esto de la enseñanza la mayoría de nosotros sólo estuviéramos ahí por el sueldo...). La clave del asunto está en que una persona que cuida su lenguaje, como he dicho otras veces, es alguien que cuida su pensamiento. No suelen cometer faltas (o son muy contadas) los que leen y escriben a menudo. Por el contrario, los puntos rojos se multiplican por los exámenes y trabajos de aquellos que gustan sólo de leer lo que se pide en clase, y de escribir lo menos posible. ¿Somos acaso demasiado escrupulosos con la ortografía" ¿Es un asunto tan escandaloso" ¿Son esas faltas un impedimento para entender lo que los alumnos quieren decir" No cometer faltas es, para mí, conocer el lenguaje. Y a más lenguaje, más expresividad, más cultura, más capacidad de comprensión y de intercambio cultural. Y en todo esto, la ortografía no tiene por qué convertirse en algo "negociable". El problema es que a menudo dejamos esta tarea sólo para los profesores de una asignatura, cuando todos sabemos que ciertos aspectos deben cuidarse en todas las áreas, y que de nada sirve la tarea de un profesor de lengua si el resto del centro pasa olímpicamente de las faltas (algo que yo hacía antes, tengo que reconocerlo, tratando de echar un cable a los alumnos...) Me comentaban el año pasado que en Francia todos los profesores tienen conciencia de que son, antes que cualquier otra cosa, profesores de lengua. Luego podrán enseñar física, química, matemáticas, arte, historia o filosofía. Pero tratar de cuidar la propia expresión, la ortografía y las reglas gramaticales son una insignia común de todos los profesores. Mucho me temo que la realidad española sea bien distinta. Y si a esto le sumamos las cifras de nuestro país en lo que a la lectura se refiere, quizás los perseguidores de faltas tengamos la casua perdida. ¿Cómo lo veis vosotros"

En mi centro la mayoría de los profesores también bajan décimas por las faltas, y justamente el de filosofía es el más "odiado" por ser tan estricto. Tu explicación y la de mis profesores es muy sensata, por mucho que sepamos la lección, si no sabemos expresarnos ¿de qué nos sirve?. La única forma de que aprendamos y no pasemos del tema es con este "castigo". Las advertencias nadie las escucha, pero cuando vemos que nos perjudican, la cosa cambia. Si los profesores no empezais con estas normas, volveremos a 1º de primaria donde los maestros puntuaban por poner bien el nombre.

No puedo estar más de acuerdo con tus reflexiones, Miguel. Yo, sin poner un porcentaje concreto por las faltas de ortografía, sí que les señaló continuamente que es importantísimo y de hecho bajo, de forma general, la nota de aquellos escritos que contienen bastantes faltas de ortografía (aunque estas sean más puntillosas o en principio aparentemente "insignificantes") o pocas faltas (si estas son verdaderas burradas). Y es que, en filosofía, en cursos como los que disponemos, último año de la Secundaria y ya el Bachillerato, no es admisible que alguien que va a pisar una facultad el día de mañana lo haga con esos errores de escritura tan importantes. De hecho, muchas veces el significado de una frase cambia si un acento no está bien puesto. Si hay algo que me revienta es que, cuando les digo a los alumnos que tengan cuidado con la ortografía porque es parte de la nota (yo, un escrito muy bien argumentado, aún siendo perfecto, si tiene muchas o muy burras faltas de ortografía, nunca puede tener más de un 7 o a veces un 6. Aunque sí es verdad que si está muy bien explicado, esto lo considero corregible y el 10 pasa a ser "solo" ese 6 o 7); decía que no soporto cuando los alumnos contestan a eso "ah, pero también hay que prestar atención a la ortografía, pues espero que lo corrijo ahora". Claro, se lo plantean como una actividad más, solo fundamental en lengua, y así, no escriben, de forma normal, con las faltas y signos de puntuación -también importantísimo- oportunos. Y es que, si dejamos solo para un área o asignatura concreta, una labor que es una herramienta instrumental básica de la enseñanza en general, ¿cómo vamos a corregir eso?

Mi hijo está haciendo 1º de ESO. Las faltas de ortografía penalizan en todas las asignaturas. Le quitan 0,5 puntos por tres faltas y una décima por cada una de las siguientes. Me parece estupenda la medida. Cuando yo hacía la carrera era impresentable ver cómo estudiantes de filosofía cometían unas faltas garrafales que lo único que merecían era suspender el examen. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros.

Encuentro cierta relación entre el tema de las faltas de ortografía y la tendencia de mucha gente a escribir en internet (foros y blogs) de la misma forma que lo hacen en los sms. Parece que el lenguaje es una mera herramienta que es indiferente como se use con tal de que permita la comunicación. Algún tipo de comunicación. Sin embargo, me sorprendió encontrar una idea de José Antonio Marina en uno de sus libros (creo que era "El laberinto sentimental"): que el lenguaje se puede empobrecer tanto que uno no llegue a saber con exactitud lo que siente porque no tiene palabras para nombrarlo. Creo que haceis bien en no transigir en el tema de las faltas de ortografía.

Yo como alumno que soy....cometo faltas ortograficas pero POR LO LARGOS QUE SON TUS EXAMENES NO ME DA TIEMPO A REVISAR O DETENERME EN PONER TILDES NI PARARME A PENSAR SI HE ESCRITO MAL UNA PALABRA! HAY QUE ACABAR EL EXAMEN A LA HORA y eso acarrea el no poder concentrarte para poder escribir correctamente