Pasar al contenido principal

Un brindis al sol: por una PAU filosófica y nacional

Por una prueba de selectividad auténticamente filosófica
En las últimas semanas han sido varias las muestras de afecto que he recibido de algunos compañeros y las palabras de ánimo para que el trabajo de este blog no decaiga y se mantenga. Hace unos días, comía en casa de un profesor con quien compartí centro hace tres años y de la que entonces era nuestra jefa (dicho con todo el cariño), en la actualidad con destino en Galicia. Pasamos un buen año juntos y llevábamos tiempo con ganas de juntarnos. Y ya se sabe: cuando varios profesores se juntan es para hablar, inevitablemente, de la enseñanza. Afortunadamente surgieron otros temas, pero la cosa educativa nos tuvo bastante ocupados, para qué negarlo. El caso es que salió el tema de la PAU y de la próxima reforma del temario, así como de la estructura de la prueba. En medio de la charla, Alberto puso como ejemplo la prueba de filosofía de la PAU francesa. Ya había oído hablar de esta prueba, pero he de reconocer que me despertó la curiosidad y he andado un par de días trasteando por la red, para ver cómo se han montado el examen de filosofía nuestros vecinos del norte. Frente a los académicos y controvertidos comentarios de texto que suelen abundar por estas tierras, en Francia parecen tenerlo mucho más claro: 4 horas de examen en torno a un tema filosófico, sobre el que se ha de elaborar una disertación y que está acompañado de un texto para comentar. Ni más ni menos.

La cosa no para ahí: resulta que la prueba es obligatoria en la vía científica y tecnológica, en la vía "literaria" (quizás "humanística" fuera una traducción mejor) y también en la de ciencias sociales. Y todo ello, por lo visto, profundamente arraigado y respetado en el sistema educativo, sin que ningún ministro se atreva a cuestionar la función de la filosofía en el mismo y sin que nadie se lleve las manos a la cabeza ni se rasgue las vestiduras por el hecho de que alumnos de perfil científico estudien filosofía. Alguna vez ya se lo había oído comentar a alguna profesora de francés: en el país vecino la filosofia es una materia respetada, a nadie se le ocurriría cuestionarla o despreciarla. Dejando de lado las valoraciones de la materia, me parece que todas las comunidades autónomas deberían tener en cuenta el modelo francés a la hora de estructurar su examen de filosofía. Los comentarios de texto "encorsetados" que se estilan en la mayoría de comunidades son absurdos, y no fomentan la capacidad de pensamiento de los alumnos. ¿Por qué no confiar en los alumnos, animarles a que tengan "el valor de servirse de su propio entendimiento" y convertir el examen de filosofía de las PAU en una disertación"

Como digo en el título, la propuesta no deja de ser un brindis al sol. No tengo constancia de que pase por aquí ningún profesor universitario de filosofía, y mucho menos aquellos que se encargan de las PAU. Con todo, no me resisto a contarlo: ahora que en la mayoría de comunidades se está gestando la PAU de los próximos años estaríamos en el momento adecuado para que las universidades y los responsables de la PAU de todas ellas se pusieran de acuerdo en plantear como ejercicio de filosofía la elaboración de una disertación. ¿Qué necesidad hay de que todas las comunidades aúnen estructura" La respuesta no es difícil: según parece las cuestiones de la PAU francesa se convierten, durante unos días, en objeto de reflexión nacional, con debates radiofónicos al respecto, textos de opinión en los periódicos, etc. En definitiva: los profesores franceses de secundaria y los de la Universidad logran una visión más aplicada de la filosofía, en la que plantean cuestiones que tocan directamente a la sociedad, logrando despertar su interés. Se trata de que la filosofía como actividad tenga una mayor presencia social, algo que más de una vez se ha defendido aquí y en algún otro lugar. Viendo estas cosas, no me extraña lo más mínimo que provengan de Francia iniciativas como las universidades populares (Onfray participa activamente en la de Caen) o que autores como Brenifier vengan de vez en cuando a enseñarnos a preguntar en clase y a organizar talleres filosóficos. Y a contrapelo: estando así las cosas, tampoco hay que extrañarse mucho de que la filosofía esté como está. Buena parte de la culpa la tenemos nosotros, los profesores (de secundaria y Universidad, claro está). ¿Alguien se atreve a recoger la propuesta y plantearla seriamente"

Hola a todos Bueno Miguel, veo que no se te escapa una. Me alegro, porque también creo que el modelo francés es digno de atención y me resulta envidiable. Y es que en mi instituto, el Vela Zanetti, participamos humildemente en el debate sobre los temas de disertación de la prueba francesa del año pasado. El Jefe del departamento de filosofía, por quien yo conozco este tema, y de quien me consta que está pendiente cada año de la publicación de las cuestiones de la "PAU francesa", José Mª Cabañes, se presentó en la cafetería del instituto con una hoja en la que estaban los temas de ese año. Creo que era el mismo día de la prueba, porque los temas o cuestiones se deben publicar al mismo tiempo en todos los medios. El pequeño grupo de profesores que allí estábamos "disertamos" y dialogamos un rato tanto sobre el acierto del modelo de prueba, así como de los distintos temas que se proponían para ese año. Fue bonito. Venga, un saludo. Venga, un saludo

Bien está el brindis pero cuidado con el sol que quema. Cuando estamos en la incierta certeza de que el cambio en la estructura de la PAU que se hará realidad el próximo curso provoque nuevos cataclismos, la propuesta del modelo francés - ¡quién no lo desearía! - puede ser interpretado como un suicido definitivo del la polémica de la filosofía en la escuela, un "que-les-den". En el contexto de la patria - y mi patria es el espíritu - no es viable el asunto: por lo filosófico y por lo nacional. Exigiría tomar en serio las muy vacías "competencias básicas" (en el actual sistema, mero nombre), incrementar el sistema de disciplina espiritual (el esfuerzo, la ética del fracaso y la dificultad), diversificar los estudios medios-superiores (el bachillerato) para dar cuenta de la Formación Profesional(quizás sin filosofía) y de una preparación adaptada al nivel universitario ( o a un nivel de formación más rigurosa y exigente en lo espiritual), replantear el complejo maría de la filosofía después de los golpes ciudadanos, superar el regionalismo y la patrias, retomar la idea imperial, volver a imitar sin prejuidio (a Francia) y olvidar el mito de "los españoles somos los mejores" (oe,oe). El idealismo es un onanismo. Por cierto, tras tu órdago, ¿hay apuestas sobre los cambios en la PAU filosófica? Diez a una a que empeora la selección de textos, que seguimos con la indefinición de las cuestiones o conceptos (mínimos) a tratar y que la estructura del examen seguirá siendo equívoca. ¡Viva la depresión escolar y la envidia! (Saludos, Alberto, desde la sede sandovalina)

¡Hola! El acuerdo entre los responsables autonómicos de la PAU de la filosofía respecto a la estructura de la prueba no tiene por qué implicar una unidad política. Si nos unen el fútbol y los toros, ¿por qué no puede hacerlo la filosofía? Sin duda sería revitalizante para la comunidad de profesores. En cuanto a que no sea viable por "lo filosófico", también tengo que disentir (entre otras cosas por haber hecho la propuesta, entiéndeme). Se puede plantear una disertación, faltaría más: el problema no es la actividad sino los criterios con que se evalúe. No podemos esperar que el alumno medio del actual bachillerato escriba textos deslumbrantes. Pero sí que sea capaz de comprender un tema, estructurar una exposición, expresarse con corrección. Amigo Luis: son cirterios que aparecen en el Decreto de bachillerato, tanto en el del MEC como en la tierra de tus amores. Puestos a sacar pecho: lo que escriben los alumnos en la Olimpiada filosófica de nuestra comunidad merece ser leído. Eso sí: en la apuesta sobre la PAU, no me juego contigo ni un plato de jamón, que es, entre otras delicias, lo que nos ofreció el otro día Alberto en su acogedora casa.

Hola Recojo afectuosamente el saludo, Luis, y al tiempo me vienen recuerdos también de aquellos debates y "disertaciones" que compartimos en la cafetería de la "sede sandovalina". Me gustaría aclarar que la admiración que provoca en mi la prueba francesa es lo que tiene de trasfondo. La prueba en sí es posible sólo desde una determinada concepción de la docencia de la filosofía. Si se le echa un vistazo al enlace que pone Miguel y se ven los temas de varios años, de entrada se observa que en la prueba se supone el conocimiento tanto de los contenidos de nuestra Filosofía y Ciudadanía I como de la Historia de la Filosofía. Esto ya me parece muy interesante. Luis, caminar hacia eso es titánico, pero no por eso despreciable. Pero lo que ya me parece envidiable es lo que de "fenómeno nacional" tiene la prueba. Yo no lo he vivido, pero lo que me han contado es sorprendente, y no precisamente por lo de "nacional" (que veo que es por donde vosotros os habéis deslizado, y no se por qué) sino por lo de "fenómeno". Es decir ese aire de titular esperado, de tema de tertulia servido en bandeja, de notición del que todo el mundo habla (si es que es tan así), me da la sensación de que es indicativo de una sociedad (no voy a decir "nación" o "país", ni "autonomía", aunque, si, la solución sobre el modelo educativo haya de ser en gran medida política) en la que se ve la filosofía, al menos, de una manera más sana que lo que nosotros estamos acostumbrados. Más sin complejos. No se qué dimensiones tiene el tal debate nacional sobre el tema de disertación, pero se me cae la baba de pensar que mientras los chicos están haciendo el examen en algún taxi alguien está también opinando sobre el tema. Y también puede que estén atentos a las cuestiones los padres de muchos alumnos que esa misma mañana están escribiendo su examen; y también en no pocas cafeterías y bares; y que a alguna de esas tertulias espontáneas pueda incorporarse casualmente un chico que acaba de hacer el examen y que pasa por allí, por ese bar, por ese parque. En fin me llama la atención el modelo y el fenómeno. Si es el modelo el que crea el fenómeno o viceversa, (la escuela la que influye en la sociedad o viceversa) o ambas cosas, ya es otra cuestión. Miguel, los temas para la olimpiada filosófica han sido parecidos, pero puedes probar a poner para otro año uno de los que aparecen en la lista que has enlazado. A ver que pasa. Quizá nuestros alumnos se acerquen más de lo que creemos al modelo de solución que se presenta en la página enlazada. Un saludo