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Un poco sobre la nada

El nihilismo, un siglo después
NadaEn respuesta a la iniciativa que partió de Viejo desencantado y está organizando Phiblogsofo, voy a hincarle el diente al nihilismo, aún a riesgo de que el choque de mandíbulas me resulte doloroso. Las raíces culturales del nihilismo son muy antiguas: la tesis central, según la cual la vida carece de sentido, es una nada, ha podido ser sentida y después pensada por muchos seres humanos. Se encuentra en el arte, la literatura, la historia... Por lo que no estaría de más quitarle al asunto, para empezar, el hálito de "novedad" que lo suele acompañar. El nihilismo, como experiencia antropológica (que es la base, creo, de toda idea filosófica) es tan antiguo como el hombre mismo: ¿Quién no ha sentido alguna vez que nada encaja, que nada tiene sentido, que nada merece la pena" En definitiva, ¿quién no ha pensado alguna vez que todo es nada" Cuando esta experiencia se convierte en objeto de la reflexión filosófica y sistemática nace el nihilismo

Sin embargo, sí hay un motivo para que se hable tanto del nihilismo: su influencia en la historia e incluso en nuestra propia experiencia del presente. La crítica de Nietzsche a la filosofía, la ciencia, la moral y la religión dejó al ser humano en una situación precaria, que en Heidegger y Sartre aparece representada por una palabra: abandono. Sin referentes y sin fundamentos sólidos, el ser humano vaga sin rumbo por un mundo que no entiende. La razón, el trono sobre el que la humanidad (o al menos parte de ella) estuvo sentada durante algo más de dos milenios, ya no sirve, no es capaz de soportar nada. La experiencia de dos guerras mundiales y los diferentes genocidios que jalonaron en siglo XX no ayudaron mucho a este respecto: al contrario, acentuaron la experiencia del absurdo, del horror de la existencia. Mostraron el aspecto más brutal del ser humano. Tras las destrucción, la persecución y la muerte calculada por la razón, no tenemos dónde mirar, no nos quedan ya capacidades que nos salven, entre otras cosas porque la misma palabra "salvación" carece de sentido. Emociones, razón, sentimientos. Da igual. Crisis de valores, sociedad vacía. Todo es nada, absurdo y repetitivo sin sentido.

No obstante cabe hacer otras lecturas e interpretaciones. Quisiera abrir tres líneas de diálogo frente a esta caricatura del nihilismo que acabo de esbozar: el nihilismo va acompañado de ciertas dosis de "dramatización" de la existencia. Las experiencias del absurdo y del vacío conviven con otras bien distintas, que también deben ser objeto de la reflexión filosófica. Convertir la vida en un drama (o en una tragedia) no significa que lo sea siempre y en todos los casos. Segunda: no es verdad que vivamos una crisis de valores o un "desfondamiento" o que occidente esté en crisis. Vivimos, sí, unos valores bien distintos a los de hace décadas, moldeados por el capitalismo y un materialismo mal entendido. Se valora el dinero, la imagen, la apariencia... La ética disuelta en estética es precisamente uno de los residuos de la crítica de Nietzsche. Paradojas de la vida: esta "ética capitalista" y esta forma de vida materialista han podido potenciar las experiencias nihilistas de absurdo y de vacío. Pero no porque no haya valores, sino por la insatisfacción de los que se nos imponene.

Y para terminar una última reflexión en torno al nihilismo: la crítica de la razón. Pretender romper con la capacidad humana de pensamiento alegando como causa las críticas nihilistas y las traumáticas (y racionales) experiencias históricas es matar moscas a cañonazos. La razón instrumental de Auschwitz no es suficiente, de acuerdo. La razón dogmática tampoco. Ni una razón tecnológica o científica. La moderna exaltación de la razón produce temor y desasosiego. Pero eso no significa que debamos romper con todo y negar la capacidad de la razón humana. De hecho no lo hacemos. Seguimos creyendo en la ciencia y en la técnica, pero quizás lo hagamos de un modo distinto. En este sentido, el nihilismo puede representar un movimiento histórico más que necesario de crítica de la razón, pero de una razón mal entendida. La función histórica del nihilismo puede ser precisamente corregir la razón, abrirla al diálogo con otras áreas, y situarla en su contexto histórico y cultural. Dar a la razón un tiempo, un espacio. De lo contrario, su soberbia nos lleva a la nada. El nihilismo es el aviso de una experiencia vital e histórica por la que ya hemos pasado, y que debemos evitar en el futuro. Nos advierte que una razón ciega nos conduce al vacío, a la desintegración. Y nos recuerda que una de las tareas eternas de la filosofía, como lo fue en el pasado, es la crítica de la razón. Pero nunca su rechazo o su desprecio.

La foto ha sido tomada de: Bananamoon

¿La Razón?; ¿Quién es esa moza? Que diría Schopenhauer.. Hablamos de nihilismo tan sólo porque antes hubo Ilustración y Hegel y Marx; el nihilismo sabe a novia-novio despechada/o, quién nos mandó enamorarnos de moza tan coqueta –Frauenzimmer, llama Nietzsche, despechado, a la Verdad, otra moza de cuidado- Nietzsche ese romántico al cuadrado más que le pese… y la “angustia mucha angustia de Sastre y de Cioran”, que se lleva mejor con caviar y Don Perignon. O con la esvástica en la solapa … Otra cosa es el sentimiento de dolor, de vacío, de desesperación que todo hombre experimenta junto con la alegría, la amistad, o la serenidad. Señores filósofos, el nihilismo nunca vivió fuera de sus bibliotecas, salas de conferencias, cafés o prostíbulos. En cuanto se sale de algunos cenáculos el aire vuelve a ser limpio, ni rastro de nihilismo.

¡Saludos Angelus! Precisamente mi anotación parte de una iniciativa en la que El viejo desencantado y Phiblogsofo defendían que el nihilismo era un rasgo de nuestro tiempo. Por lo que no todo el mundo estaría de acuerdo con eso de que nunca haya vivido fuera de las bibliotecas. No pretendía reducir en mi artículo el nihilismo a un sentimiento más o menos pasajero de dolor o vacío. Lo que sí afirmé es que tal sentimiento podía ser la base del nihilismo. No quería desdibujarlo o negarlos, pero tampoco afirmar que vivimos en sociedades nihilistas. Nuestra cultura incluye prácticas autodestructivas que pueden estar cercanas al nihilismo: las historias del Kronen no sólo están en el celuloide, y si se pone uno a leer el periódico de cualquier día a buen seguro se podrán rastrear huellas de nihilismo. No creo que nuestra sociedad sea nihilista (somos demasiado materialistas como para dejarnos llevar por el vacío o convertir el absurdo en eje de la vida, mientras haya nuevos objetos de consumo todo va bien), pero tampoco creo que éste haya desaparecido o haya sido completamente superado. La discusión filosófica en torno a la posmodernidad sigue siendo una prueba de ello. Lo que sí digo es que este nihilismo puede ser un momento transitorio y una crítica necesaria de la razón. Pero vamos, que el debate sigue abierto...

Lamento estar de acuerdo con usted, amigo Miguel, en su interpretación del nihilismo. En mi anotación del día de hoy - ver mi blog sv/mh - he dicho algo sobre el tema y evitaré repetirme. Completamente de acuerdo en "La función histórica del nihilismo puede ser precisamente corregir la razón, abrirla al diálogo con otras áreas, y situarla en su contexto histórico y cultural. Dar a la razón un tiempo, un espacio". Yo añadirái un elemento de mayor ironía o sarcasmo o cabaret a la tarea pero identidad de base. También de acuerdo conn Angelus Silesius:el nihilismo nunca vivió fuera de sus bibliotecas ---¡claro, pero ese es el juego!¿O es que cree que la cosa esta de la reflexión es algo diverso al juego de textos?. Cito mi cita de Camus:"Con tanto sol en la memoria,¿cómo he podido apostar por el sin sentido?". Salud a todos.

Saludos Miguel¡ En realidad lo que yo deseaba es insinuarte que flirteabas con una señorita peligrosa: la Razón, que dudo mucho de que se corrija. Ésta no se deja meter en vereda. Empiezas como el bueno de Cándido, de ahí a Auschwitz, al Gulag.. y te despiertas en el nihilismo. Sustantivizar la Razón es mala cosa, del optimismo a la depresión. Por supuesto que el debate sigue abierto, sólo intentamos apuntar algún detallito Saludos también para Luis, en realidad sí, a algunos nos interesa algo más que el juego de los textos, sabemos de la dificultad, -tras siglos de textos, parecemos estar condenados a la maldición de la que se nos advierte en el Fedro- pero no nos conformamos con un juego hermenéutico-onanista. ¡A las cosas mismas! -aunque resulte paradójico- Un saludo a todos, y felicitarles por esta tan estupenda página: Boulesis.

Silesius: yo también ando buscando las cosas - oh, triste melancolía romántica -pero quiero no olvidar siempre se me presentan vestidas con palabras. Hablan el idioma del escenario en el que se lucen, como las modelos de un desfile que son siempre perchas de diseñador (o si se me permite la metáfora, damiselas de prostíbulo que es de suponer escondan en su interior la virginal niña que alguien dice que fueron--- así lo decían cuando vendían su virgo por décima vez). Respecto al cálebre texto contra-escritura del Fedro...una pose de viejo aristócrata

... que la razón haya ayudado a programar y encuadrar muertes, no quiere decir que ella sea la culpable, bien; la razón es universal y cada uno le da su uso según su naturaleza diría Aristóteles; los modernos son exaltados, como muy bien apuntas, o se exaltan al utilizar la razón, me da igual, eso les pasaba a los románticos y no eran precisamente ilustrados; lo del espacio de la razón es muy interesante. Y Ética disuelta de estética, sí, pero Nietzsche decía que eso era una “práctica” que justificaba el mundo, precisamente para hacer pasar por alto el nihilismo; esa práctica, terrible, puesto que se puede hasta justificar un asesinato mediante esas prácticas, un asesinato asistido por el arte, provocando e indagando en la víctima, es la vía para conquistar el mundo, justificar las propias acciones mediante comportamientos copiados, para evitar responsabilidades, o creer evitarlas y acceder al resultado; pero todo ello debería ser planteado fenomenológicamente. Tarea ardua difícil y hoy día, como en la época de Husserl, peligrosa teóricamente hablando. Y, amigo Silesius, el nihilismo se practica todos los días, pero no se ve, se provoca para rendir en las empresas, se alimenta para procrear, y se acuna para seguir con los diversos status sociales, aunque variables.

Nunca he sentido que todo es nada; la verdad es que aludir a nada es aludir, en el fondo, a aquello abstracto carente de contenido pero existente y que está "ahí" de modo subyacente. Tal cosa es Uno, no nada (no quiero pecar de retórico). Meditar en torno a ese Uno es tarea de años, hasta que él, comienza a arrojar su intrínseco contenido propio de la potencia de Todo (que también es Uno [Heráclito]). Casi suena automático lo que he dicho, pero mis escritos al respecto me sostienen en mis afirmaciones. Ya vendremos más seguido, un saludo y gracias por mantener estos temas vigentes.

Querido Sergio Meza C. He tenido mucho gusto en conocerle; usted sosteniéndose en sus propios escritos, yo con mi habilidad para salir de los charcos estirándome de los cabellos. A mi lado aprovecha para saludarle el señor Wittegenstein quien dice que respira el oxígeno que el mismo produce. Échare algún vistazo a su propia página.

[...] | Categoria: Filosofía [he escuchado hablar de Wittgenstein, pero nunca lo he leído] Comentario en http://www.boulesis.com/boule/un-poco-sobre-la-nada/#comments: Nunca he sentido que todo es nada; la verdad es que aludir a nada es aludir, en el fondo, a [...]

[...] convertida en juego, en diversión, una postura que por cierto recuerda al nihilismo del que hablábamos hace unos días. Independientemente de la visión que adoptemos (el juego como parte de la realidad o la realidad [...]