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Vivir sin Internet

Que no te toquen las DNS...

Circula por ahí una noticia de esas que suenan a profecía del futuro, casi tan amenzadora como el tan comentado cambio de ciclo o fin del mundo, para gustos los colores, que predijeron los mayas para finales de este año. Me estoy refiriendo al posible apagón generalizado de Internet que se podía producir el próximo 9 de julio, si nadie se prepara convenientemente para un eventual ataque del virus DNSchanger. Desde el INTECO se nos avisa del peligro, y encontramos también la información precisa para estar preparados ante el inminente ataque. Suena todo muy apocalíptico, pero por lo visto no es nada descabellado el imaginar que a partir del 9 de julio nuestros equipos vayan sufriendo sucesivos ataques que conduzcan al "secuestro" de los mismos. Algo que hoy nos alerta y que hace sólo diez o quince años nos hubiera resultado indiferente: ¿Realmente es imprescindible para nuestra vida"

No sé si es desalentador pero lo cierto es que muchos contestarían afirmativamente la pregunta anterior. Hay una diferencia entre Internet como producto tecnológico y cualquier otro invento de las últimas décadas, o quizás se podría hablar de siglos. La lavadora, la televisión o la fregona han venido a facilitar tareas de la vida cotidiana: preparar la comida, desplazarnos por nuestras ciudades, realizar la limpieza de la casa. Los diferentes inventos han simplificado todo esto, reduciendo los tiempos y convirtiendo los procesos complejos en sencillos movimientos traducidos por lo general a botones. internet es distinto: nos da nuevas posibilidades, podemos hacer cosas que antes eran imposibles. No es ya sólo acortar tiempos o distancias: es crear un nuevo mundo lleno de muchas cosas. Eso es primordialmente Internet y eso es lo que le diferencia del resto de descubrimientos que hemos incorporado a nuestra vida en los últimos cien años.

Este nuevo mundo no sólo contiene información. El desarrollo de la red sugiere que mucho más que un lugar de consulta es una plaza de encuentro: las relaciones humanas se canalizan ahora por este nuevo medio, y por eso termina convertido en una herramienta muy especial. Decía Aristóteles que el ser humano es sociable por naturaleza, y en el siglo XXI nos ha dado por ampliar esas posibilidades de sociabilidad. Internet es el gran símbolo de esta ampliación y su función como respaldo de nuevas formas de estar con otros es lo que hace que para muchos sea impensable vivir sin Internet. Así que ya nos podemos preparar ante ese fin del mundo virtual que podría suponer el dichoso virus. Con una particularidad muy especial: como ocurre en la vida real, no sirve de mucho salvarse uno solo. Sería casi cómico pensar que es tu ordenador personal el único que da respuesta al ataque informático del DNSchanger. Un sólo ordenador navegando por la red sería algo tan absurdo como un solo ser humano viviendo en una isla. No estamos hechos para ser robinsones, ni en el mundo físico, ni en el virtual. Así que ya podemos poner velas a nuestros antivirus...