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Whitney, los cínicos y el existencialismo

¿Es posible elegir más allá o "contra" uno mismo? · Actualidad


Una de las ideas más sugerentes del existencialismo es que somos posibilidad. Permanentemente abiertos a cambiar el rumbo de nuestra vida, a decidirnos de una forma novedosa. Y es muy curioso que una teoría tan pesimista o incluso trágica sobre la naturaleza humana incida de una forma tan marcada sobre nuestra capacidad de elección. Sartre solía llevar esta idea tan lejos que pensaba que uno podía elegir incluso contra sí mismo, superando aquellas barreras que su propio cuerpo le impone. Tanta diginidad para un ser absurdo, marcado por la muerte desde el instante de su nacimiento. Una hipótesis que se ve desmentida por la realidad con más frecuencia de la que desearíamos. El domingo hemos visto uno de los últimos ejemplos: la muerte de Whitney Houston en la habitación de su hotel. Y ahora la consabida especulación: ¿De qué ha muerto la cantante norteamericana? Nos toca muy de lejos el asunto, pero seguro que nos llegará la información correspondiente, y que habrá teorías de lo más variopinto. Habrá una versión oficial y varias oficiosas, sin prestar demasiada atención al hecho de que las causas de su muerte son una cuestión meramente privada, que en nada debería interesarnos.

Hay autopsias que son totalmente irrelevantes, a no ser que puedan desvelar algún delito, y que deberían permanecer ocultas a la opinión pública. Sin importar si se es famoso o anónimo, cantante de éxito o encofrador. Whitney Houston, como tantos otros, murió de una causa muy natural: ser Whitney Houston. Porque Sartre y el resto de existencialistas tienen un poco de razón: podemos elegirnos hasta cierto momento, hasta que tomamos una decisión que ya no tiene vuelta atrás. No es sólo un punto en el tiempo, es una forma de vida que contruimos con lo que elegimos. Y llega un día en el que no hay camino de vuelta. En el que los propósitos y las buenas intenciones no son suficientes para vencer algo que ha anidado dentro de cada uno, y que le hace ser quien es. A una persona no se le da la vuelta como a un calcetín. Y Whitney Houston no podía ser una excepción. Puede que haya edades en las que somos dúctiles, maleables, permeables a nuestro entorno, a las personas que nos rodean. Pero crecer implica hacerse, perder horizontes de elección y de libertad. Nos endurecemos con el paso del tiempo. Pasamos sin querer del barro a la roca (no en vano, cierto amigo mío ha acuñado el término “rocallaje” para referirse a las relaciones con algunas personas).

Y alguien me dirá que no es cierto. Que Sartre tenía razón, y que encontramos ejemplos de personas que han logrado superar sus propios límites, ir más allá de lo que su propia forma de ser o sus características físicas les permitían. Modelos de quienes han asumido la tarea del superhombre y se han superado a sí mismos. Personas que se rehabilitan de enfermedades severas, tanto físiológicas como piscológicas, científicos que salvan grandes dificultades para sacar adelante su trabajo, deportistas que desarrollan grandes cualidades gracias a un esfuerzo sobrehumano o simplemente personas que logran dominar un carácter, una forma de ser que no terminaba de gustarles. Seres humanos que sí se han elegido a sí mismos. Ante estos ejemplos siempre cabe una réplica que en su día proporcionaron los cínicos: se cuenta que volvía cierto guerrero orgulloso de victoria y se encontró con un filósofo cínico: ¿Eras superior al vencido?, le pregunta. El guerrero contesta afirmativamente. Entones, ¿de qué te enorgulleces? Whitney no venció a Whitney porque no podía hacerlo. Su naturaleza, esa que niegan los existencialistas, se lo impedía. Y de otra forma, no hubiera sido Whitney. Hubiera sido otra persona.

§ | Miguel | 14/Feb/2012 | 12:19 | Añadir comentario | Añadir trackback

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Un comentario a “Whitney, los cínicos y el existencialismo”

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El existencialismo no es una teoría o visión de la vida pesimista o trágica, o al menos, no tiene por qué serlo. Aunque algunos existencialismo (el ateo) sí que lo pueda ser.
Creo que la libertad no consiste, propiamente, en una libertad-para sino en autodeterminación. Por ello no estoy de acuerdo cuando se dice que “crecer implica hacerse, perder horizontes de elección y de libertad”. Bueno, en lo que no estoy de acuerdo es que el crecer o el tener que hacerse (autodeterminarse) conlleve un pérdida de libertad.
La libertad no consiste en tener diferentes opciones. Si no, un animal sería tan libre como una persona. La libertad consiste en determinarse por algo. Y en ese determinarse por algo (lo que sea), en el fondo, y es lo más radical, lo que realmente estamos haciendo es autodeterminarnos. La libertad es autodeterminación.
Una persona que desee y opte por la profesión de arquitecto es más libre que una persona que no sabe por qué carrera profesional decidirse, aunque al quedar en esa situación, pueda en el futuro elegir cualquier profesión. Es decir, es más libre una persona justo antes de morir que justo después de nacer.

Creo que en ejemplo del guerrero está la clave. Parece que sólo existen dos alternativas. O naturaleza o libertad. O determinismo absoluto o libertad absoluta. Y creo que ambas están equivocadas. Ni el hombre está totalmente determinado ni es totalmente libre.

¿Whitney no venció a Whitney porque no podía hacerlo?
¿Hilter no venció a Hilter porque no podía hacerlo?
¿Llegó Whitney hasta donde llegó porque a lo largo de su vida no pudo hacer otra cosa?
¿Llegó Hitler hasta donde llegó porque a lo largo de su vida no pudo hacer otra cosa?
De ser así, ni condenemos moralmente (jurídicamente todo lo que se desee) a la una ni condenemos al otro.

Personalmente considero que las personas poseemos unas notas características. Pero eso sí, dichas notas no están “acabadas”. Y en ese acabamiento, en esa autodeterminación, es donde radica la pequeñísima brizna de libertad.

Salvo que lo que se quiera decir es que hay momentos en que una persona llega a un grado de desfondamiento tal que ya no es posible ejercer su libertad. Pues bien, ni siquiera en estos casos estaría de acuerdo. Salvo, que se trate de determinadas circunstancias como el estar bajo el influjo de ciertas sustancias o padecer un brote psicótico.
Un suicida no es que haga lo que haga porque no puede hacer otra cosa. No, es justo al contrario. Un suicida hace lo que hace porque eso es justamente lo que desea hacer. Un suicida, y cansado ya de una realidad que es incapaz de soportar, decide, porque es lo que más desea, acabar con el sufrimiento que le causa la realidad aunque ello suponga acabar con su propia realidad.

Un Saludo

§1 | elias | 15/02/2012 | 09:11

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