Pasar al contenido principal

Descartes y la ciencia moderna

Sobre la aspiración a una ciencia unificada

Una de las máximas aspiraciones del racionalismo consiste en lograr una ciencia unificada. Si la ciencia se construye fundamentalmente con la razón, y esta facultad es única, parece lógico que el saber alrededor de la naturaleza debería ser también uno. O al menos guardar cierta "oganicidad", de manera que las diferentes disciplinas guarden relación entre sí. Así lo expresó Descartes en un pasaje muy citado, comparando la ciencia con un árbol. La idea cartesiana cobra todo su sentido en los albores de la ciencia moderna, y se convirtió en una de las aspiraciones del racionalismo. Sin embargo, cuatro siglos después hemos tomado ya conciencia de su imposibilidad: en nuestros días la especialización hace imposible recuperar este proyecto: cada una de las ciencias ha progresado de una manera autónoma e independiente, desarrollando sus propias reglas. Los métodos, presupuestos, teorías y resultados de cada una de las ciencias han roto el sueño de lograr una explicación completa de la naturaleza, echando por tierra la ilusión de una razón única, capaz de dar cuenta de todo.

El desarrollo de las ciencias en la actualidad parece dirigirse en la dirección opuesta a la que soñó Descartes. No me estoy refiriendo tan sólo al crecimiento de cada una de las disciplinas. Más allá de esto, hay una especialización dentro de cada ciencia. La física no es ya una ciencia unificada: no es lo mismo especializarse en física de partículas que en física del universo. Lo mismo cabría decir de la química, la biología o la propia medicina. Al final del proceso de especialización, se termina hablando lenguajes distintos, hasta el punto de que puede haber diferencias irreconciliables entre dos especialidades de una misma ciencia. No es ya que la ciencia no esté unificada, sino que más bien se disgrega y dispersa, llegando a considerar que el intento de conectar con otra de las ramas de la ciencia puede interpretarse como una injerencia intolerable. La estabulación del conocimiento es la estabulación de las personas, que pueden mirar con recelo las propuestas teóricas que vengan "del exterior", aunque en este caso el exterior sea simplemente una especialidad distinta de una misma ciencia. ¿Diríamos que esto es racional" ¿Es al menos coherente con el proyecto de una ciencia unificada o deberíamos renunciar al mismo"

Queda aún un vago heredero del anhelo moderno, que se concreta en la investigación interdisciplinar. Esta representa un rescate a ese intento de ensamblar el conocimiento humano, esforzándose por lanzar puentes y vías de diálogo entre diferentes especialidades y ciencias. Lo curioso del asunto es que a menudo la interdisciplinariedad no goza de buena prensa, incluso entre los científicos: se piensa que esforzarse por integrar otras perspectivas es una pérdida de tiempo, y que se podría progresar más rápido de una forma independiente. Se considera más como un obstáculo que como un estímulo o una garantía de progreso del conocimiento. Pensar de manera interdisciplinar complica las cosas, hace más difícil encontrar la solución buscada. Curiosamente es uno de los valores de los que hablan los teóricos de la ciencia o los especialistas en metodología, pero no es común que aparezca en los proyectos de investigación de muchos de los centros de investigación científica, donde cada uno se centra en el aspecto que domina. Pese a la incuestionable victoria de la especialización en nuestros días, ¿podemos considerar aún vigente la búsqueda de una ciencia unificada o hemos de desterrarlo del panorama del pensamiento"

[...] Boulé » Descartes y la ciencia moderna · Blog de boulesis.com · Filosofia, deliberacion y pensam... boulesis.com/boule/descartes-y-la-ciencia-moderna/ – view page – cached Boulesis.com Filosofía, educación, pensamiento [...]

De ser cierto el análisis llevado a cabo en este artículo, y yo así lo considero,habría que preguntarse el porqué. Y a mi juicio, la respuesta no viene por el lado de la epistemiología sino por el de la ontología. Trataré de explicarme. En la actualidad hay muchos, tanto científicos como filósofos, que consideran que la Naturaleza (entendida como natura naturata, y no, como natura naturans) es producto de una evolución creativa (algunos creyentes no hablarían propiamente de una evolución creativa sino de una creación en evolución, pero mejor, no tocar este tema por el momento). Concretamente se utilizan términos como emergentismo o evo-devo (evolución y desarrollo) para dar cuenta de ese hecho (o al menos ellos lo consideran un hecho). Existen muchas concepciones del emergentismo, pero digamos, o al menos en su acepción “fuerte”, que consiste en considerar que del Cosmos considerado como un Todo (Natura Naturans), y en su constitutivo dinamismo, van emergiendo realidades nuevas( Natura naturata). Es decir: 1.- Van apareciendo o emergiendo realidades ontológicamente nuevas, y por tanto, no reducibles a sus componentes. El todo de una cosa es más que las suma de sus partes. 2.- Y por tanto, en estas nuevas realidades, aparecen nuevas propiedades. Estas propiedades pertenecen al sistema (propiedades sistemáticas), y no, a la suma de sus partes (propiedades aditivas) 3.- Estas nuevas propiedades poseen sus propias leyes, y por tanto, no son reducibles a las leyes de sus componentes. Para un emergentista, por ejemplo, en los seres vivos aparecen una serie de leyes (leyes biológicas) que no pueden ser reducidas a las leyes de la física o de la química. Y no se puede porque los seres vivos constituyen una novedad ontológica con sus propias leyes respecto a las leyes de la materia inanimada. Y es, o al menos así lo considero yo, la razón última por la que existe una “dispersión” en la ciencia. Simplemente no es posible “unificar” lo que no está ontológicamente unificado. Es que no puede unificarse el estudio del mundo de las partículas atómicas con el de los seres vivos, porque simplemente, son realidades ontológicamente diferentes, cada una, con sus propias leyes y mecanismos. Huelga decir, que igualmente, dentro del mundo de la ciencia y de la filosofía, son muchos los que opinan de forma diferente. Muchos consideran que todo puede reducirse, en último término, a las leyes de la física. Que las leyes de la biología se pueden reducir a las leyes de la física o que la mente se puede reducir o identificar con el cerebro. Para estos, la dispersión de las ciencias, sería fruto de una estrategia epistemiológica. En cualquier caso, ellos creen, insisto, sólo creen, que al final, se podrá encontrar una ley o conjunto de leyes físicas que sean capaz de dar cuenta tanto de un electrón, de una célula, de un tigre o de la mente humana. Creo que la cuestión se resolverá, si no es que es irresoluble, cuando la ciencia nos de respuesta a la pregunta ¿Qué es la materia? Quizás algunos se extrañen de lo que acabo de afirmar, pero es que al día de hoy, la ciencia no sabe lo que es la materia. En fin, y como casi siempre, demos tiempo al tiempo. Un saludo