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La guerra de las palabras

También hay verdades en el arte...
Hace unas semanas tuve la oportunidad de ver representada Julio César, el clásico de Shakespeare(2), reinterpretado por Teatre lliure. No son pocos los que identifican el teatro contemporáneo con una traición del original, pero en este caso nada está más lejos de la realidad. El rechazo o el recelo hacia las interpretaciones actuales de los clásicos no tiene sentido aquí, aunque sí que es verdad que es necesaria una mente abierta y despierta para captar todos los detalles. En una obra que tiene como tema central la traición, no es precisamente teatral, sino humana, la que se representa. La propuesta teatral no falsea la realidad, ni el original. Muy al contrario. Si por algo se caracteriza, es por estar inundada de autenticidad, originalidad y verdad. Las verdades se suceden del inicio al fin. Una verdad bien clara es que las traiciones de hoy tienen lugar entre ejecutivos, en las grandes empresas obsesionadas por la competitividad. Quizás por ello Bruto y Casio, y el resto de traidores vestían con pantalón de raya y camisa blanca. No menos verdad es que las palabras hoy en día llegan a matar, y que los micrófonos se han convertido en espadas afiladas. Ayudarnos a interpretar el presente desde las claves de la obra de Shakespeare es una de las grandes virtudes de esta representación. Y además, logra mantener intacto el sentido original: esa ambición exagerada que nos invade y nos ciega, que nos impide ver lo evidente y nos hace a veces manipular la realidad a nuestro favor. Esa conspiración que no es exclusiva, por desgracia, de los ricos o los poderosos, sino que forma parte de la condición humana... Verdades del presente y verdades eternas personificadas en unos personajes que pudiéramos ser cualquiera de nosotros. La transición de las palabras (word) a la guerra (war). La falsedad de tantos y tantos movimientos políticos y sociales, que esconden por debajo de bellas palabras y de grandes ideales, la ambición, el interés, y el beneficio personal. La violencia como una solución absurda, que nos conduce a la nada, pero que comienza ya en las palabras, en las conspiraciones, en las envidias, en la insatisfacción personal y en la avaricia. Todas estas cosas y muchas otras en apenas dos hora y media de función. ¿Se puede expresar más en menos tiempo" Dificilmente. Una puesta en escena actual y moderna, pero cargada de significado, y cuidada hasta el más mínimo detalle. No entiendo por qué hoy, para decir de algo que es verdad, decimos "está demostrado científicamente". Todas las cosas que os acabo de contar están "demostradas artísticamente" en la representación de Teatre lliure. Y son tan verdaderas como el teorema de Pitágoras.

En efecto, Julio César de Shakespeare es todo un compendio del mundo político. Ay, cuanta sabiduría olvidada la de nuestros clásicos, que pena:( Un saludo