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Hechos históricos y filosofía

Lo que ocurrió en el pasado, para pensar el presente

Que la filosofía se desarrolla siempre en medio de unas circunstancias históricas es algo obvio. De hecho, siempre suele haber varias características del tiempo en que se piensa que se terminan colando en el quehacer filosófico de cada autor. No pudo evitar Platón, por poner un ejemplo, pensar a contracorriente de las corruptas democracias que le tocaron en suerte. Tan inevitable como necesario: los filósofos piensan siempre desde su presente histórico. Entre otras cosas porque la filosofía es también un diálogo con el tiempo, con el actual, el pasado y el que está por venir. Podemos incluso jugar con las palabras: filosofar es hablar con el tiempo para ir más allá del tiempo. Pero no nos pongamos tan pomposos y vayamos directamente al tema de hoy: la historia en la filosofía. Y la cuestión que quería traer a colación: hechos históricos que nos han dado que pensar.

Hay muchos y buenos ejemplos de sucesos del pasado que terminan convirtiéndose en símbolos. Se implantan y extienden así a todo tipo de haceres y saberes: desde el arte a la ciencia, pasando también por la filosofía. Hoy, la revolución francesa sigue representando ideas, y mal vamos en una clase de filosofía si alguna u otra vez, a lo largo de todo un curso, no hay alusión alguna a la misma. Asociadas a esta revolución hay ideas de las que discutimos hoy: el orden político, la democracia, el poder liberador de la razón o incluso la propia dialéctica de la historia, pues no hay que olvidar que los ideales del inicio condujeron al terror jacobino y finalmente a la ascensión de Napoleón. Y así se podría hacer con otros tantos sucesos: la invención de la imprenta, la colonización o, en el caso de España, la guerra civil que tantas veces se termina colando de una forma u otra en las explicaciones. En esto consiste fundamentalmente ser históricos. En la necesidad de pensar desde nuestro tiempo.

De la manera más tonta, dándole vueltas a este asunto, me planteaba hace un par de días la pregunta estúpida que nunca debería plantearse: ¿Cuál de todos los hechos históricos es el que tiene un mayor eco filosófico" Pues si me viera obligado a participar en una de estas clasificación de "lo más", votaría sin duda a algo que ocurrió hace más de sesenta años: Auschwitz. En Auschwitz, o mejor en lo que el campo de concentración representa, hay buena parte de la antropología, la moral, la filosofía política. Metafísica de la dura y también, por qué no, incluso filosofía de la religión. Por no hablar de corrientes que encontrarían en los campos de exterminio una buena mina de ejemplos: desde el existencialismo al personalismo, pasando, por qué no, por el positivismo. Hay una lección de humanidad que aprender de Auschwitz. Y me temo que aún no la hemos aprendido. Y sé que habrá otros profesores que se quedarán con algún otro suceso, quizás más esperanzador. Pero hay una posible réplica: ¿Se ha escrito tanta filosofía a partir de algún otro hecho histórico como la que los campos de exterminio han suscitado" Un suceso de nuestra historia particularmente doloroso y que a buen seguro seguirá motivando a la reflexión filosófica. Y al hilo de esto, como consecuencia, me permito acabar con una pregunta: ¿Acaso nos empuja más a pensar lo triste y trágico, lo desastroso, que los sucesos constructivos y que implican un progreso para la humanidad"

!Hola a todos! ¿Se ha escrito tanta filosofía a partir de algún otro hecho histórico como la que los campos de exterminio han suscitado? No sé si tanta, pero sí que muchísima se escribió a raiz del terremoto de Lisboa de 1755. Fue un suceso natural, pero eso sí, sus repercusiones llegaron hasta el "cielo". Un cordial Saludo