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Los límites de una bitácora

Más de lo que parece, menos de lo que pensamos...
No deja de aparecer información sobre la posible influencia de las bitácoras en la llamada sociedad de la información. Para no aburrirnos a enlaces, basta con visitar con cierta frecuencia eCuaderno para darse cuenta de ello. Además, poco a poco, las bitácoras van infiltrándose en la vida cotidiana, y aumentan su presencia en los medios: periódicos, revistas especializadas, grandes portales de internet... a veces incluso las televisiones se han hecho eco del fenómeno "blog". En este sentido, me parece que aún se tardará un poco en que las bitácoras sean un medio conocido de información o de expresión de ideas. Por eso, sin duda, algunas bitácoras llegarán a ser más de lo que hoy en día son: serán más conocidas y más leídas, y estarán presentes en diversos ámbitos de la vida: empresa, educación, periodismo, política... Precisamente cuando lleguemos ahí, las bitácoras ocuparán el lugar que les corresponde por derecho propio: no será un medio influyente, sino tan sólo una forma más de comunicación, eso sí, con las particularidades y las posibilidades que incorpora. Pero mucho me temo que por mucha bitácora que escribamos, no será este el medio de la libertad, el pluralismo y la crítica. Muchos lo quieren ver así, pero hay aspectos que me llevan a desconfiar de esta idea. En primer lugar, no todo lo que se escribe en una bitácora tiene que ser cierto, ni hay que esperar que su contenido tenga mayor calidad que lo que podemos leer en revistas o periódicos diarios. Al igual que ocurre con la información que consumimos de un modo convencional, no siempre hay una manera de contrastar la información que nos llega a través de una bitácora. El medio no transforma el mensaje. ¿Libertad, pluralismo y crítica" Me parecen ideales a buscar y lograr por parte de cada uno de nosotros, pero no características de la llamada blogosfera. La masificación (no de bitácoras, sino social, y cultural) nada ayuda en este sentido. La pluralidad de opiniones y la libertad se ven a menudo reducidas, y también la capacidad de crítica. No se consigue ninguna de estas cosas por el mero hecho de leer una bitácora, y mucho menos por el mero hecho de escribirla. Aquí hay una cuestión mucho más profunda de lo que parece: llegar a ser crítico, libre o a construir una sociedad plural no depende del medio por el que distribuyamos la información, sino de nuestra capacidad, tanto de la de crear información como la de asimilarla. "Vivir" en la blogosfera nos puede echar una mano, pero no creo que sea lo esencial. Saber leer y saber escribir, más allá de juntar letras (lo que a lo mejor hacemos muchos de los que escribimos diariamente, yo el primero...), y, sobre todo, un deseo de asimilar cultura y contenidos. Eso es lo que verdaderamente nos hace más libres, más críticos, y hace a nuestra sociedad más plural. Las bitácoras serán, en consecuencia, más de lo que parecen, pero menos de lo que pensamos...