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El balance de Inditex

¿Cuánto "gana" la humanidad y el planeta gracias a Inditex?

Hoy tenemos ya un titular para todo el día: el aumento de los beneficios de Inditex. Algo particularmente llamativo en los tiempos de crisis que vivimos. O quizás no tanto. Más bien relativamente sencillo de explicar: no hace falta estudiar mucha economía para imaginarse que la más que posible bajada de ventas en varios países Europeos, se ve compensada por el fuerte crecimiento den las llamadas economías emergentes, que ya no lo son tanto, como China. Cuando hablamos de grandes empresas presentes en tantos países, la astucia empresarial consiste en anticiparse y prever qué economías van a crecer más, y apostar por ellas. Nadie dice que sea fácil, pero tampoco se puede perder de vista la cantidad de recursos con los que se cuentan. No es de extrañar, por tanto, que los balances sean favorables: ingresos y gastos, debe y haber. Se hacen las sumas y se informa a la sociedad. Algo a lo que estamos tan acostumbrados que apenas reparamos en todo el proceso que hay por debajo. Por un minuto juguemos con la noticia: ¿por qué no analizar, casi como un texto de filosofía, el balance de una empresa"

Si nos tomamos en serio la propuesta, no bastaría solo con ingresos y gastos. Tendrían que aparecer otras muchas variables. La primera de ellas, el factor humano. Analizar, por ejemplo, si todas las empresas del grupo inditex respetan los derechos humanos y las legislaciones laborales de los países en los que se implanta. Conocer de primera mano si reinvierte una parte de los beneficios en los países en los que se implanta y, por qué no, preguntarse por el nivel salarial medio de sus trabajadores. No vamos a ser ingenuos y esperar que el sueldo medio de todos se equipare al de un trabajador occidental, pero sí sería exigible que esté unos puntos por encima del sueldo medio del país de que se trata. Preguntarse, por ejemplo, cuánta diferencia hay entre la persona que menos cobra en tienda o fábrica y la persona que más cobra. En definitiva: valorar, con cifras, si la empresa no sólo impulsa el desarrollo económico del país, sino que también está implicada en procesos de desarrollo educativo, cultural y humano. Algo que, de lograr una respuesta positiva, debería contar tanto o más que los meros beneficios económicos.

El asunto no se para aquí. El balance debería incluir algo que se viene hablando en economía desde hace varios años: el resultado ecológico de la empesa. Estudiar a fondo si su modelo de producción, distribución y venta es sostenible en el tiempo, si lleva consigo un impacto ambiental considerable o no, o si, por el contrario, se preocupa por mantener, conservar o incluso mejorar el entorno natural de todos aquellos lugares en los que está instalada la empresa. Enfoque que podría afectar desde los propios edificios hasta a los hábitos de los trabajadores. Desconozco si Inditex, o cualquier otra gran empresa, podría sacar pecho en estos dos factores que apenas han quedado apuntados aquí: el humano y el natural. Pero si no es así, deberíamos cuestionarnos muy mucho su valor como empresa. Quizás sea preferible una empresa más pequeña pero respetuosa con estas condiciones no estríctamente económicas que una macroempresa que genera tanta riqueza como desigualdad, injusticia, fractura social y degradación de la naturaleza. Algo a lo que, por desgracia, no están acostumbradas las empresas: incluir en sus balances este tipo de variables, que se podrían representar numéricamente o también con certificados y evaluaciones externas. Una tendencia que empieza a escucharse en el mundo empresarial, pero que quizás no interesa demasiado. Pero que es en el fondo la pregunta clave: si la actividad pretende sólo la generación de riqueza económica, o si la empresa aspira a crear y conservar otras riquezas tan importantes o más que la económica. Esta, y no sólo las ganancias, es la cuestión.

Miguel, dice, y con toda la razón: “Cuando hablamos de grandes empresas presentes en tantos países, la astucia empresarial consiste en anticiparse y prever qué economías van a crecer más, y apostar por ellas…” Pues bien, esa es la gran perversión de esa concepción de la economía. Y el problema de esa perversión es que condena a áreas geográficas o incluso a países a la indigencia y al sufrimiento. Digamos que esa astucia empresarial consiste en una especie de profecía que se cumple a sí misma. Es decir, existen una serie de personas que consideran (basada la mayoría de las veces en puras especulaciones) que una determinada economía no va a crecer (o no va a crecer lo suficiente para ellos llevarse una buena tajada), y por tanto, la dejan caer abandonándola a su suerte. Y cuando cae dicha economía, con el sufrimiento personal que ello conlleva, dicen esos iluminados de negro: “Lo ven, nuestras predicciones eran correctas” Un Cordial Saludo

Zambia Sugar es una filial de una multinacional británica de alimentación, Associated British Foods (ABF), que cotiza en la bolsa londinense. Hace algunos días ha sido noticia en los medios de comunicación británicos porque Zambia Sugar, entre 2007 y 2012, habría pagado menos impuestos en ese país africano que muchos de sus empleados y que los modestos agricultores que trabajaban para la multinacional. Como todos sabeis, Zambia es un país pobre en el que un 60% de la población está por debajo del umbral de la pobreza y un tercio de las muertes infantiles se atribuyen a la malnutrición. Si Zambia Sugar hubiera pagado en ese país los impuestos que corresponderían a una empresa parecida, los ingresos fiscales hubieran supuesto 14 veces más que toda la ayuda al desarrollo que Reino Unido dio a Zambia en esos años. http://www.otraspoliticas.com/politica/impuestos-y-zambia-sugar

Melanie Klein (Logos y marcas) también cuenta estas cosas. Todo es basura, pero ¿quién lo para?; a la gente le importa un pepino. Se necesita un repensamiento de los “ valores”, lo cual nos lleva a que se necesita un hombre nuevo. Pero esa hipótesis no es nueva, ya la propicio Rousseau y después Marx. Ellos creían en la fuerza volcánica de la educación. Pero no es cierto. No hay nuevo hombre, solo el viejo hombre del egoísmo y la “guerra permanente” (Hobbes). ¿Qué se puede hacer?.