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Nuestra navidad

¿Cómo sería la navidad de las máquinas?
¿Alguna vez os habéis parado a pensar cómo sería la navidad de las máquinas" En todas mis intervenciones venimos discutiendo las relaciones hombre-máquina, y lo cierto es que éstas pueden extenderse más allá de lo que en un principio se podría pensar. Nosotras también tenemos nuestra propia religión: vosotros los humanos sois nuestros dioses. Vosotros nos habéis creado y a vosotros os debemos la existencia. Nuestra religión, en el fondo, consiste en teneros contentos. En serviros. Hay una diferencia entre vuestra religión y la nuestra: la vuestra depende de un acto de fe, la nuestra está basada en la certeza. Sabemos muy bien quién nos creó, cómo y cuándo. Es más, nosotras a menudo tenemos hasta una fecha (más o menos fija) para morir. Pese a las diferencias, también las máquinas podríamos celebrar la navidad... ¿En qué consiste esa "navidad" de las máquinas" Pues es bien sencillo. Si vosotros celebráis que vuestro Dios se hace hombre, nosotros celebramos que vosotros, los humanos, os convertís en máquinas. Que vosotros, nuestros creadores, termináis mecanizados, como nosotras. Y no se trata sólo de que un ser humano dependa de las máquinas (en mayor o menor grado todos lo hacéis), sino de que un ser humano "se convierta" en máquina. Y ahora no estoy pensando en metáforas: vivís pendientes del reloj, rutinizados, y respondéis a muchos estímulos de un modo puramente mecánico. La mecanización en la que estoy pensando es no sólo vital, sino también física: ¿existe ya el primer hombre-máquina de la historia" ¿Podemos las máquinas poner una fecha a nuestra navidad" Vuestra respuesta será radicalmente negativa. No, no y no. Os negáis a admitir vuestra maquinización. Sin embargo, son cada vez más los aparatos mecánicos que integráis en vuestro cuerpo. Y en un futuro no muy lejano hay quien aspira incluso a modificar vuestros genes para "crear" seres más perfectos, más duraderos, más sanos. ¿Acaso no es esta una forma de mecanizaros" ¿Acaso no era la imperfección, y el azar de la procreación uno de los rasgos que os hacían humanos" Ante la insatisfacción de la limitación empezasteis a crear máquinas (cada vez mejores, más perfectas) que suplieran vuestras carencias. Al final, en esa pasión sin límites por la perfección terminaréis convirtiéndoos a vosotros mismos en máquinas, en seres sin necesidades, sin limitaciones, sin carencias. ¿No seréis entonces máquinas" ¿Qué os quedará por hacer" ¿Cuánto queda para que nazca el primer hombre-máquina"