Pasar al contenido principal

ARCO 2005

Sobre el arte contemporáneo
ARCO 2005Hoy comienza, no sin sobresaltos, ARCO 2005, la feria anual de arte contemporáneo. Ya he oído por ahí las primeras quejas: la entrada cuesta 30 euros, nada más y nada menos. El arte se terminará convirtiendo en algo elitista, en un reducto de los ricos. Sin embargo, está bastante claro que lo que menos le va a costar a una persona que entre a esta feria va a ser la entrada. Bastante más, probablemente, le costará conectar, valorar, disfrutar, entender, vivir, apreciar, o vivenciar todo lo que está ahí dentro. Ya véis que no encuentro el verbo adecuado. Si ya es difícil saber qué es lo que debe hacer uno con el arte, la cuestión se vuelve aún más oscura y compleja cuando de arte contemporáneo se trata. Decir que el arte ya no tiene por qué reflejar la realidad es a día de hoy una perogrullada. Desde finales del XIX y comienzos del XX el surrealismo ya nos enseñó que el arte puede consistir precisamente en crear una nueva realidad. El arte también puede expresar, por qué no, los sentimientos del artista, sus ideas, opiniones, críticas... Así que, pese a los periodos hiperrealistas, el artista adquirió una licencia hasta entonces prácticamente inexistente: la libertad. Sólo desde la libertad expresiva y creativa del artista puede uno acercarse a muchas de las obras de las últimas décadas. La obra se trasciende a sí misma, sale del cuadro y de la instalación, e interroga al espectador que debe a menudo completar lo que sólo aparece incompleto. Pero esta libertad, y estas nuevas relaciones entre obra y receptor tiene también un precio: la incomprensibilidad. No debería quejarse ningún artista por el hecho de que su arte no sea bien comprendido (algunos ni siquiera lo pretenden, y entenderían esto como una virtud de su obra): si el propio creador renuncia a códigos compartidos, como son el lenguaje, la realidad, o símbolos comunes, y empeña todos sus esfuerzos en construir un lenguaje privado y personal, no es de extrañar que tanta gente se sienta decepcionada ante el arte contemporáneo. Y no vale con la tan oída frase: es que no entiendes de arte. No son pocos los que ya comienzan a decir sin complejos que al arte contemporáneo le ocurre lo que al rey del cuento: que va desnudo, que no vale nada, pero "los entendidos" no se atreven a decirlo por no ser señalado con el dedo. ¿Está bien que el arte esté tan alejado de sus posibles receptores" ¿Qué función tiene el arte desligado de la realidad en que ha sido creado"

Está mal que yo me comente el primero pero se me ha olvidado comentar que si alguno por ahí consigue ir a ARCO (pague o no pague los 30 euros...) podría venir aquí a contarnos qué le ha parecido...

Yo sí veo razonable que el arte pueda estar totalmente desligado de los posibles receptores, siempre y cuando el disfrute de tal arte (su compra, entradas,...) no sean algo obligado del expositor al receptor. Esto es: cada uno podrá luego libremente acogerse a lo que valore y disfrute. Aunque también es cierto, que para que esa libertad de criterio estético no perjudicase a nadie, debería de haber, previamente a sacar una entrada a un museo, la suficiente información sobre el tipo de arte que se va uno a encontrar ahí dentro, para así no ser "estafado" o no sentirse tal. (Todo ello, sin que, claro, se ofrezca lo mismo en dichos folletos o información gratuita que lo que se verá en el interior, pues entonces nadie ya lo compraría, al haberlo disfrutado gratuitamente, y el artista no podría vivir de su obra). ¿¿O es qué acaso ningún arte tendría que valer nada, y que cada artista hiciese lo que hace por amor al arte; y así, quizás, pudiese claramente verse expuesto lo que se expone por puro interés creativo del creador?? -Esto da para otro tema mucho más largo que que esta reflexión (aún sabiendo, que, entonces, -por lo dicho en último término- quizás no surgiesen obrar maestras que requieren de la dedicación personal a tal tarea y claro, el artista de algo tiene que vivir también.

En esta cosa del arte contemporáneo pasa como con todo, que hay algunas cosas buenas y una gran mayoría de mediocridades o directamente basura. Y sobre todo, mucho camelo, porque con el cuento ése de la incomprensibilidad, hay mucho espabilao colando cualquier chorrada e inflándose a ganar billetes. No creo, por ejemplo, que plantar tu cama en una galería se pueda considerar arte ni remotamente, pero así están las cosas. Ya no se sabe dónde empieza el arte y dónde el espectáculo circense. En cualquier caso, para mí, si para que una obra te diga algo se necesita leer antes un manual de instrucciones, no sirve. O comunica directamente, o que lo envíen al departamento de inventos del profesor Franz de Copenhague.

Estoy de acuerdo contigo, Zahorí, pero tampoco hay que olvidar que el arte es también "revolucionario", en la medida en que nos enseña a mirar la realidad de otra manera. EL arte que en su día no conectaba con la gente, que era incomprensible, hoy es clásico, y se ha incorporado a nuestra forma de ver el mundo. La cuestión sea quizás esta: si detrás de la propuesta trasgresora hay o no hay un ejercicio de creación, de originalidad, de renovación que nos oriente a ver la realidad de otra manera... Y coincido contigo en que poner una cama en un museo no logra este objetivo.

Desde mi punto de vista el arte no son los objetos sobrantes de mi casa, Tirados al azar, ni tampoco colocados en orden, el arte es imaginación y Y originalidad? Crear algo nuevo de la nada, en el huerto de mi casa tengo varios troncos De árboles que he recogido en el camino y que están muertos, los he colocado En el jardín como si fueran esculturas orgánicas y muertas, pero para mi representan Un simbolismo de la muerte de algo que tuvo vida propia y que era más que arte, Por que eran árboles vivos, mientras que el arte trata de imitar a la naturaleza a través De formas geométricas, dibujadas y pintadas etc.? Los árboles colocados como si fueran esculturas serían esculturas si yo fuera su Creador original.

Según parece que mientras mas indescifrable, encriptada, confusa y compleja sea la obra de arte (si es que merece ser llamada así), mas será la actitud reverencial hacia ella. En mi opinión el arte contemporaneo responde mas a criterios mercantilistas que a criterios esteticos porque quienes dictan las pautas en lo que respecta al "buen" o "mal" arte son precisamente los que se benefician monetariamente con el, y mientras esto suceda, dificulto mucho que el arte contemporáneo se vuelva algo comprensible para la mayoría. Entre tanto nos siguiran metiendo "gato por liebre" (aparte de los 30 euros de entrada).