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La contracultura

El carácter suizo y los grafitis.
Recorte de una graffiti en un camión parisino (sauna.org)No es la primera vez que nos referimos aquí a un proceso particular, por el que la contracultura termina ajustándose a lo que la "cultura oficial" espera de ella. Un ejemplo paradigmático lo pude ver en Basilea. Ante el problema de los grafitis, el cantón tomó la decisión de permitir que los grafiteros realizaran sus pintadas en unas paredes encaladas destinadas a tal efecto. La medida tuvo un éxito rotundo: los grafiteros tenían su sitio, y los ciudadanos no se sentían molestos por su actividad, que ya no se desarrollaba, por otro lado, con "nocturnidad y alevosía". Todo un triunfo de la civilización, ¿no os parece" Pues sí y no. Sin pararme ahora en la discusión sobre si los grafitis pueden o no considerarse arte, creo que al destinar oficialmente varios metros de pared encalada para que los grafiteros hagan de las suyas se le está quitando parte de su significado. El grafiti se "neutraliza" por su oficialización, y pierde el poder crítico que, según defienden sus propios autores, podía llegar a tener. Domesticar la protesta, organizarla y articularla, es una forma de controlarla. ¿Qué debería hacer un grafitero, si el ayuntamiento de turno decide tomar medidas similares a las que os acabo de contar" A fin de cuentas, si su única intención al pintar las paredes, es expresarse de un modo estético es, como dicen ellos, la mejor solución para todos. Sin embargo, si en cada una de sus pintadas, los grafiteros tratan de transmitir algún tipo de mensaje crítico, ejercer su actividad en contra de las normas forma parte de la "obra de arte", tanto o más como la mezcla de colores, los estilos o las frases ingeniosas que a veces aparecen en las paredes. Los recientes hechos(2), que como delitos que son me parecen inadmisibles. Pero los grafitis siguen siendo un fenómeno peculiar, quizás a medio camino entre el arte y la gamberrada, y pueden ayudarnos al menos a entender la oposición y las relaciones que hay entre la cultura y la contracultura. ¿Qué os parece"

Muy buenas. Antes de nada debo agradecer a "mho" sus ánimos, que sin duda los necesito, y mucho, en este momento. Estoy de acuerdo contigo, Miguel, en que la medida adoptada por el cantón suizo es la mejor solución para todos si la intención de los grafitis es decorativa o estética. En este aspecto incluso se les solicita sus trabajos para decorar comercios, obras,... Pero el problema llega cuando el grafiti se convierte en protesta contra normas, leyes, gobiernos, etc. A mí no me gustaría encontrarme una mañana mi coche lleno de grafitis porque sus autores se quieran manifestar en contra de los berberechos enlatados, por ejemplo. Creo que el derecho a la crítica y a la manifestación de unos no debe perjudicar a otros ciudadanos, que también tienen sus derechos. Un saludo y hasta mañana.

Es que estos suizos son muy educados y no se las dan de anarkikos ni de libertarios. Pero yo me temo que aquí no ocurriría lo mismo. Empezando porque ensucian bancos públicos de las paradas y plazas. Temo que algunos de ellos son más niños que adolescentes. También los hay que lo hacen bien y, además, eligen muros más o menos adecuados. De todas formas es de imitar el «sentido» que los suizos tienen de lo público en cuanto a limpieza y respeto.

Digo yo que lo importante será el contenido de su crítica. No entiendo por qué deben saltarse las normas para protestar, yo más bien diría lo contrario, eso les quita la razón. Porque por ejemplo eta se salta las leyes y no por eso la gente les da la razón (bueno, algunos chalados sí) sino todo lo contrario. Pero bueno, viendo tu punto de vista deberíamos mandar a algunos a que llenen de grafitis las paredes de tu casa, que tú seguro que estarás encantado de formar parte de sus ideas críticas. No seas tan revolucionario que te pierdes, Miguel.

Vamos a ver, Soter. Yo no he dicho que esté bien que todas las paredes estén llenas de pintadas. Sitúate en el punto de vista del grafitero. Si tú fueras uno de ellos, y te dijeran que van a habilitar unas paredes para que pintes, ¿qué te parecería? Puede que haya quien piense que en realidad también las formas importan, y que a lo mejor no estaría dispuesto a seguir las normas. En cierto modo, todo tipo de protesta social conlleva unos costes. Dos ejemplos, que no necesariamente tienen que estar relacionados: una sociedad que quiera tener todas sus paredes impolutas erradicaría por todos los medios posibles los grafitis. Otra que, por ejemplo, no quiera que se formen atascos de tráfico en los centros de las ciudades podría utilizar esto como argumento para prohibir las manifestaciones...

Lo bueno de una sociedad democrática (en teoría) es que si la mayoría no está de acuerdo con unas normas hay mecanismos para cambiarlas. Pero saltarse las normas o no respetarlas es tratar de imponer las ideas de una minoría a la mayoría. Y con eso no se puede estar de acuerdo. Hay formas legales de hacer llegar las ideas a los demas, y convencerles de que cambien las normas (y lo vuelvo a decir, en teoría). Sobre tus ejemplos, creo que no es lo mismo una sociedad que quiera mantener las paredes limpias, que fácilmente puede ser la mayoría, que una "sociedad" que con un pretexto quiera prohibir las manifestaciones, cosa con la que no habrá muchos que esten de acuerdo.

yo prefiero mil veces una pared llena de grafitis que una llena de publicidad. estoy de acuerdo con lo que plantea miguel: si oficializas la protesta entonces pierde su fuerza y su esencia. es algo que actualmente los gobiernos tratan de hacer con todo: darte tu espacio para que te desahogues, pero sin hacerte caso en realidad. porque si nos hicieran caso cambiarían muchísimas cosas.

La protesta que pretende ser oída ya entra dentro de un sistema -y no me estoy refiriendo simplemente al sistema de la audición. Ahora bien, si la contracultura es ya una cultura, ¿qué tiene esa otra de "contra"?

Pues yo creo es una forma de expresarse lo que sienten en ese momento y por que para todo hay un espacio