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Tomás de Aquino


Introducción: rebeldía intelectual en plena Edad Media

Santo Tomás es el autor de la síntesis más importante de la edad media, combinando en ella las ideas esenciales de Aristóteles con el cristianismo. La relación entre razón y fe, ciencia y revelación, es una constante en todo el pensamiento medieval, y Tomás de Aquino supo enfrentarse a ello desde una libertad intelectual envidiable: cuando otras religiones ya habían incorporado la teoría aristotélica (Avicena o Averroes en el caso del Islam, y Maimónides en el judaísmo), la lectura del filósofo griego era considerada perniciosa por muchas autoridades intelectuales cristianas (especialmente por los defensores del agustinismo) y algunas obras aristotélicas seguían marcadas por haber estado incluidas en el índice de libros prohibidos. Por ello, el pensamiento del aquinate le acarreó no pocos problemas, pues resultó original y revolucionario en su tiempo. Tomás de Aquino nació en 1225 en Roccaseca. Pertenecía a una familia noble, y desde muy joven mostró su interés por la vida religiosa, ingresando en la orden de los dominicos en 1243. Ya en París fue alumno de Alberto Magno, y unos años después ejerce allí como profesor.

Santo Tomás de Aquino

La vida académica e intelectual ocupó todos los esfuerzos de nuestro autor. Su vida se plasma en su obra, y en su tarea como docente en diversas ciudades: París, Nápoles, Anagni, Orvieto… Sus comentarios a obras aristotélicas y sus dos grandes Summas son sin duda las más representativas. La Suma contra gentiles pertenece sus comienzos en la universidad de París, y es una obra eminentemente filosófica. La Suma teológica es su obra de madurez, redactada en una época complicada para la universidad de París, cuando dominicos y agustinos estaban enfrentados, y cuando, por otro lado, las órdenes mendicantes eran cada vez más cuestionadas por su labor crítica. Esta última quedó inconclusa, pues Sto. Tomás dejó de escribir a partir de una experiencia mística en 1273, muriendo al año siguiente. ¿Acaso todo el desarrollo filosófico y teológico anterior quedaba anulado ante la experiencia directa de Dios?