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Proceso de hominización

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   bipedismo      cerebración      craneal      cultural      deforestación      hominización      lenguaje      lenguaje      liberación      natural      pinza      sociales      técnica   
Del ser humano se puede decir que tiene una doble naturaleza: por un lado, como el resto de animales, es un ser , es decir está sometido a las mismas leyes, y tienes las mismas necesidades que el resto especies. A la vez, sin embargo, el hombre es un ser , pues hay características esenciales del mismo, como pueden ser el o la , que llevan al ser humano a situarse por encima de (o al margen de) las leyes naturales. Ambas dimensiones están profundamente enlazadas. Lo natural produce cambios culturales, y viceversa. Eso se puede comprobar en el proceso de . Cuando surgen los primeros homínidos se produjeron una serie de cambios que provocaron todo un proceso adaptativo de consecuencias impensables a priori. El primer gran cambio se produjo a consecuencia de la . Los primates se ven obligados a bajar al suelo si es que quieren sobrevivir. Surge así el , una de las características definitorias del ser humano. Como consecuencia de éste, se produce también la de las manos: puesto que éstas no tienen ya como función mantener el equilibrio, pueden dedicarse a tocar y manipular su entorno. Con el paso del tiempo se desarrolló también el efecto . Ya no sólo se es capaz de tocar el entorno, sino también de coger objetos y transformarlos. Aquí comienzan ya las implicaciones entre naturaleza y cultura. El efecto pinza posibilita la aparición de la técnica, de la producción de objetos con un fin específico, un rasgo que preconiza o anticipa un desarrollo cultural imparable. Como consecuencia del efecto pinza, aumenta el tamaño de la capacidad y del cerebro mismo, en los que se conoce como . En un mundo con una prototécnica, tendrá más posibilidades de supervivencia el animal capaz de recordar cómo se producen las herramientas o incluso de imaginar cómo se podrían producir otras distintas. A partir de esta cerebración, el surgimiento de la primera palabra asociada a alguna situación es cuestión de tiempo. Y, evidentemente, a partir de la palabra surge el , y la posibilidad de mantener relaciones más complejas. Evidentemente todos estos procesos no surgen de la noche a la mañana sino que requieren cientos de miles de años. Como se ve, son los desarrollos naturales los que posibilitan nuevas formas culturales, que a su vez transforman la naturaleza, siendo el proceso de hominización una de las mejores pruebas de esta doble naturaleza del ser humano de la que hablábamos al principio. Naturaleza y cultura pueden entenderse de un modo múltiple: no sólo como opuestos, sino como dos dimensiones que en el caso del ser humano se complementan.