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Escuela de Frankfurt Filosofía de la razón Adorno Horkheimer

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Theodor W. Adorno. Mínima moralia (I).

Sobre el autor · Más citas

  1. «Cuando se elogia a un hombre de edad avanzada diciendo que es un hombre de talante ecuánime hay que suponer que su vida ha consistido en una serie de tropelías. Luego perdió la capacidad de excitarse. La conciencia ancha se instala en él como liberalidad que todo lo perdona porque todo lo comprende demasiado bien.»
  2. «Hasta el árbol que florece miente en el instante en que percibe su florecer sin la sombra del espanto; hasta la más inocente admiración por lo bello se convierte en excusa de la ignominia de la existencia, cosa diferente, y nada hay ya de belleza ni de consuelo salvo para la mirada que, dirigiéndose al horror, lo afronta y, en la conciencia no atenuada de la negatividad, afirma la posibilidad de lo mejor.»
  3. «La propia amabilidad es participación en la injusticia al da a un mundo frío la apariencia de un mundo en el que aún es posible hablarse, y la palabra laxa, cortés, contribuye a perpetuar el silencio en cuanto que, por las concesiones que hace a aquel a quien va dirigida, queda este rebajado por la mente del que la dirige.»
  4. «Hay que estar conforme con el sufrimiento de los hombres: hasta su más mínima forma de contento consiste en endurecerse ante el sufrimiento.»
  5. «Nos produce horror el embrutecimiento de la vida, mas la ausencia de toda moral objetivamente vinculante nos arrastra progresivamente a formas de conducta, lenguaje, y valoraciones que en la medida de lo humano resultan bárbaras y, aun para el crítico de la buena sociedad, carentes de tacto.»
  6. «No se puede juzgar imparcialmente al nuevo tipo humano sin la conciencia del efecto que incesantemente producen en él, hasta en sus más ocultas inervaciones, las cosas de su entorno.»
  7. «En los movimientos que las máquinas exigen de los que las utilizan está ya lo violento, lo brutal y el constante atropello de los maltratos fascistas.»
  8. «El hecho de que en lugar de levantar el sombrero se saluden con un «¡hola!« de habitual indiferencia, de que en lugar de cartas se envíen inter office communications sin encabezamiento y sin firma, son síntomas entre otros más de enfermedad en el contacto humano. En los hombres la alienación se pone de manifiesto sobre todo en el hecho de que las distancias desaparecen.»
  9. «El sentido práctico entre los hombres, que elimina todo ornamento ideológico entre ellos, ha terminado por convertirse él mismo en ideología para tratar a los hombres como cosas.»
  10. «El verdadero regalar tenía su nota feliz en la imaginación de la felicidad del obsequiado. Significaba elegir, emplear tiempo, salirse de las propias preferencias, pensar al otro como sujeto: todo lo contrario del olvido. Apenas es ya alguien capaz de eso. En el caso más favorable se regalan lo que desearían para sí mismos, aunque con algunos detalles de menor calidad. La decadencia del regalar se refleja en el triste invento de los artículos de regalo, ya creados contando con que no se sabe qué regalar, porque en el fondo no se quiere. Tales mercancías son carentes de relación, como sus compradores. Eran género muerto ya desde el primer día.»
  11. «[…] frente al compromiso propio de los regalos habituales, la pura fungibilidad de los mismos aún representa la nota más humana, por cuanto que permite al obsequiado por lo menos regalarse algo a sí mismo, hecho que, desde luego, lleva a la vez en sí la absoluta contradicción del regalar mismo.»
  12. «Si uno es o no feliz, puede saberlo escuchando al vientre. Al desgraciado, él le recuerda la fragilidad de su casa y le arranca del sueño ligero tanto como del ensueño vivaz. Y al dichoso le canta la canción de su bienestar: su impetuoso soplido le comunica que ya no tiene ningún poder sobre él.»
  13. «Aun el hombre más infeliz es capaz de conocer las debilidades del más sobresaliente, y el más estúpido los errores del más inteligente.»
  14. «El todo es lo no verdadero.»
  15. «La vieja exageración de los liberales escépticos de que la guerra es un negocio se ha cumplido: el propio poder estatal ha borrado su apariencia de ser independiente de los intereses particulares y se presenta ahora como lo que en realidad siempre ha sido, como un poder ideológicamente a su servicio. La mención elogiosa del nombre de la principal empresa que se ha destacado en la destrucción de las ciudades contribuye a darle un renombre gracias al cual se le harán los mejores encargos para la reconstrucción.»
  16. «Pensar que después de esta guerra la vida podrá continuar «normalmente« y aun que la cultura podrá ser «restaurada« –como si la restauración de la cultura no fuera ya su negación-, es idiota.»

  17. «Si la situación continúa imparable, la catástrofe será perpetua. Basta con pensar en la venganza de los asesinados. Si se elimina a un número equivalente de los asesinos, el horror se convertirá en institución, y el esquema precapitalista de la venganza sangrienta, reinante aún desde tiempos inmemoriales en apartadas regiones montañosas, se reintroducirá a gran escala con naciones enteras como sujetos insubjetivos. Si, por el contrario, los muertos no son vengados y se aplica el perdón, el fascismo impune saldrá pese a todo victorioso, y tras demostrar cuán fácil tiene el camino se propagará a otros lugares. La lógica de la historia es tan destructiva como los hombres que genera: dondequiera que actúa su fuerza de gravedad, reproduce el infortunio del pasado bajo formas equivalentes. Lo normal es la muerte.»
  18. «Entre el conocimientos y el poder existe no sólo una relación de servilismo, sino también de verdad. Muchos conocimientos resultan nulos fuera de toda relación con el reparto de poderes, aunque formalmente sean verdaderos.»
  19. «Los que expresan sus pensamientos en la forma del enjuiciamiento libre, distanciado e ininteresado son los que no han sido capaces de asumir de esa misma forma la experiencia de la violencia, lo que resta validez a tales pensamientos.»
  20. «Es característico del mecanismo de la dominación el impedir el conocimiento de los sufrimientos que provoca, y del evangelio de la alegría de vivir a la instalación de mataderos humanos hay un camino recto, aunque estén éstos, como en Polonia, tan apartados que cada uno de sus habitantes puede convencerse de no oír los gritos de dolor.»
  21. «Cuando los filósofos, a quienes, como es sabido, les resulta siempre tan difícil guardar silencio, se ponen a discutir, debieran dar a entender que nunca tienen razón, mas de una manera que conduzca al contrincante al encuentro con la falsedad.»
  22. «El pensamiento dialéctico se opone a toda cosificación también en el sentido de negarse a confirmar a cada individuo en su aislamiento y separación. Lo que hace falta es definir su aislamiento como producto de lo general.»
  23. «Quien todo lo encuentra bello está en peligro de no encontrar nada bello.»
  24. «El que quiere expresar algo se halla tan embargado por el motivo que se deja llevar sin reflexionar sobre él. Se está «con el pensamiento« demasiado cerca de la intención y se olvida decir lo que se quiere decir.»
  25. «Ninguna corrección es tan pequeña o baladí como para no realizarla. Entre cien cambios, cada uno aisladamente podrá parecer pueril o pedante, pero juntos pueden determinar un nuevo nivel del texto.»
  26. «Quien ya no tiene ninguna patria, halla en el escribir su lugar de residencia.»
  27. «El escritor siempre podrá hacer la experiencia de que cuanto más precisa, esmerada y adecuadamente se expresa, más difícil de entender es el resultado literario, mientras que cuando se expresa de forma más laxa e irresponsable se ve recompensado con una segura inteligibilidad.»
  28. «La estupidez de Hitler fue una astucia de la razón.»
  29. «Cuando todas las acciones son matemáticamente calculadas adquieren un carácter estúpido.»
  30. «Un alemán es un hombre que no puede decir ninguna mentira sin creérsela él mismo.»
  31. «Con la felicidad acontece igual que con la verdad: no se la tiene, sino que se está en ella. Sí, la felicidad no es más que un estar envuelto, trasunto de la seguridad del seno materno. Por eso ningún ser feliz puede saber que lo es. Para ver la felicidad tendría que salir de ella: sería entonces como un recién nacido. El que dice que es feliz miente en la medida que lo jura, pecando así contra la felicidad. Sólo le es fiel el que dice: yo fui feliz. La única relación de la conciencia con la felicidad es el agradecimiento: ahí radica su incomparable dignidad.»
  32. «Sólo en la propia irracionalidad de la cultura, en los rincones y los muros, a los que además hay que añadir las vallas, torres y bastiones de los parques zoológicos dispersos por ciudades, puede conservarse la naturaleza. La racionalización de la cultura, que abre sus ventanas a la naturaleza, la absorbe por entero eliminando junto con la diferencia el principio mismo de la cultura, la posibilidad de reconciliación.»
  33. «El progreso técnico responde al terco y estúpido deseo de no adquirir nunca baraturas, de no quedar de espaldas al proceso de producción desatado sin importar cuál sea el sentido de lo producido. En todas partes la concurrencia, la congestión, las colas de espera sustituyen a toda necesidad en alguna medida racional.»