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Escuela de Frankfurt Filosofía de la razón Adorno Horkheimer

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Theodor W. Adorno. Mínima moralia (II).

Sobre el autor · Más citas

  1. «La abundancia de cosas consumidas indiscriminadamente se vuelve funesta. Hace imposible orientarse en ella, y así como en los monstruosos almacenes hay que buscarse un guía, también la población, ahogada en ofertas, espera al suyo.»
  2. «Esta [ la Ilustración ] es tan racional como irracional: racional en tanto que percibe la idolatría, e irracional en tanto que se vuelve contra su propio objetivo, que sólo puede hallarse donde no necesita acreditarse ante ninguna instancia e incluso ante ninguna intención: no hay felicidad sin fetichismo.»
  3. «El intelectual, y sobre todo el filosóficamente orientado, se halla desconectado de la praxis material: la repugnancia que le causa lo impulsa a ocuparse de las llamadas cosas del espíritu. Pero la praxis material no sólo es el supuesto de su propia existencia, sino que constituye también la base del mundo con cuya crítica su trabajo coincide.»
  4. «Si se informa, se hace violencia a sí mismo, piensa en contra de sus impulsos y encima se expone al peligro de volverse él mismo tan vulgar como aquello de lo que se ocupa; porque la economía no se anda con bromas, y quien quiera que se comprenderla tiene que pensar «económicamente«. Pero si hace caso omiso, hipostatiza su espíritu, conformado después de todo por la realidad económica, por la abstracta relación de cambio, como algo absoluto, cuando únicamente puede constituirse como tal espíritu en la reflexión sobre su propio carácter incondicionado.»
  5. «Los que prostituyen su individualidad aceptan de grado, jueces de sí mismos, la condena que la sociedad les ha impuesto. De ese modo justifican también objetivamente la injusticia que padecieron.»
  6. «Al mismo tiempo, a través del caprichoso exceso de tareas se aprende que realmente a uno no le resulta más difícil vivir sin yo, sino más fácil.»
  7. «Las grandes obras de arte y las grandes construcciones filosóficas han permanecido incomprendidas no por su excesiva distancia del núcleo de la experiencia humana, sino por todo lo contrario, y la propia incomprensión podría reducirse fácilmente a una bien notoria comprensión: la vergüenza por la participación en la injusticia universal, que se intensificaría si se permitiese el comprender.»
  8. «Cuando W. Benjamín hablaba de que hasta ahora la historia ha sido escrita desde el punto de vista del vencedor y que era preciso escribirla desde el del vencido. Debió añadir que el conocimiento tiene sin duda que reproducir la desdichada linealidad de la sucesión de victoria y derrota, pero al mismo tiempo debe volverse hacia lo que en esa dinámica no ha intervenido, quedando al borde del camino –por así decirlo, los materiales de desecho y los puntos ciegos que se le escapan a la dialéctica.»
  9. «Lo que sin fundamento real, como si se estuviera poseído por ideas fijas, más se teme, tiene la impertinente tendencia a convertirse en hecho.»

  10. «Los individuos socializados en su desesperado aislamiento tienen hambre de convivencia y se apiñan en frías aglomeraciones. De ese modo la locura se hace epidémica: las sectas extrañas crecen al mismo ritmo que la grandes organizaciones.»
  11. «Cuando Casanova decía de una mujer que no tenía prejuicios, quería decir que ninguna convención religiosa le impedía entregarse; hoy una mujer sin prejuicios sería la que ya no cree más en el amor y no da ocasión a que la engañen invirtiendo más de lo que pueda esperar a cambio.»
  12. «A la postre el alma es el anhelo de salvación de lo carente de alma.»
  13. «Las mujeres de singular belleza están condenadas a la infelicidad. Incluso aquellas a las que las circunstancias benefician, las favorecidas por el nacimiento, la riqueza o el talento, parecen como perseguidas o poseídas por un impulso de destrucción de ellas mismas y de todas las relaciones humanas en que entran. Un oráculo las pone ante una alternativa de fatalidades.»
  14. «El que se horroriza de los buenos modales de los padres huye a la cocina buscando el calor de las expresiones fuertes de la cocinera, que secretamente desdeñan los principios de la buena educación paterna. A la gente fina le atrae la indelicada, cuya rudeza engañosamente le depara la ocasión de dar muerte a la propia cultura.»
  15. «Los ricos aparecen como personas agradables, the right people , la gente bien, los buenos. La riqueza distancia de la inmediata injusticia. El guardia disuelve con su porra de goma a los huelguistas; el hijo del fabricante puede de vez en cuando tomar un whisky con el escritor progresista. De acuerdo con todos los desiderata de la moral privada, y aun de los más avanzados, el rico de hecho podría, si quisiera, ser mejor que el pobre.»
  16. «Toda moral se ha adecuado siempre al modelo de lo inmoral, y hasta hoy no ha hecho más que reproducirlo en todas sus fases. La moral de los esclavos es, efectivamente, mala: es todavía la moral de los señores.»
  17. «El amor es la capacidad de percibir lo semejante en los desemejante.»
  18. «Los cinco patriotas que se abalanzaron sobre un compañero solo y lo apalearon, y cuando se quejó al profesor lo acusaron de chivato, ¿no son los mismos que torturaron a los prisioneros para desmentir a los extranjeros, que hablaban de que aquéllos eran torturados? Su vocería no tenía fin cuando el primero de la clase fallaba -¿no eran los mismos que, entre sorprendidos y sarcásticos, rodearon al judío retenido para mofarse de él cuando, con poca habilidad, intentó ahorcarse? Los que no sabían formar una frase correcta encontraban las mías demasiado largas -¿no eran los que acabaron con la literatura alemana sustituyéndola por sus proclamas?»
  19. «Pensar ya no es otra cosa que estar a cada instante pendiente de si se puede pensar. De ahí el aspecto estrangulado que tiene aun toda producción espiritual aparentemente independiente, la teórica no menos que la artística.»
  20. «Más le convendría a la filosofía buscar en la contraposición de entendimiento y sentimiento la unidad de ambos: una unidad moral.»
  21. «¿Qué sería una felicidad que no se midiera por el inmenso dolor de lo existente? Porque el curso está trastornado. El que se adapta cuidadosamente a él, por lo mismo se hace partícipe de la locura, mientras que sólo el excéntrico puede mantenerse firme y poner algún freno al desvarío. Sólo él podría reflexionar sobre la apariencia del infortunio, sobre la «irrealidad de la desesperación« y darse cuenta no solamente de que aún vive, sino además de que aún existe la vida.»
  22. «El hecho de que todos los productos de la cultura, incluidos los no conformistas, estén incorporados al mecanismo de distribución del gran capital, de que en los países más desarrollados un producto que no ostente el imprimatur de la producción en masa apenas encuentre un lector, un espectador o un oyente, resta desde el principio sustancia al ánimo discrepante. Hasta Kafka se convierte en pieza de inventario del estudio realquilado.»
  23. «El secesionismo de los consagrados es pura ilusión y mera expectación. Aún están demasiado lejos de ser renegados; ponen gruesas gafas de cristales planos a la cara de la mediocridad sólo para parecer ante sí mismos y en el seno de la competencia universal más «brillantes«. La precondición subjetiva para la oposición, el juicio no normado, se extingue mientras su conducta se decanta en ritual de grupos.»
  24. «Cierto es que los artistas han aprendido, conforma iban internándose en sí mismos, a renunciar al juego infantil de la imitación de lo externo. Pero al propio tiempo han aprendido también, por efecto de la reflexión del alma, a disponer cada vez más de sí mismos. El progreso de su técnica, que les trajo una libertad e independencia cada vez mayores respecto a lo heterogéneo, tuvo por resultado una especie de cosificación, de tecnificación de la interioridad como tal.»
  25. «La misión del arte hoy es introducir el caos en el orden.»
  26. «La productividad artística es la capacidad de lo arbitrario dentro de lo maquinal.»
  27. «El arte es la magia liberada de la mentira de ser verdad.»
  28. «la contradicción entre lo hecho y lo existente es el elemento vital del arte y engloba la ley de su desarrollo, mas también es su miseria: al seguir, aun de forma mediada, el esquema previamente existente de la producción material y tener que «hacer« sus objetos, no puede eludir, en tanto que se asemeja a ella, la cuestión del para qué, cuya negación precisamente constituye su finalidad.»
  29. «El gusto es la capacidad de equilibrar en el arte la contradicción entre lo hecho y la apariencia de lo inacabado; pero las verdaderas obras de arte, jamás acordes con el gusto, son las que acentúan al máximo aquella contradicción y llegan a ser lo que son pereciendo en ella.»
  30. «Sólo una humanidad a la que la muerte le parece tan indiferente como sus miembros, una humanidad que ha muerto, puede sentenciar a muerte por vía administrativa a incontables seres.»
  31. «Quien se sustrae a la evidencia del crecimiento del espanto no sólo cae en la fría contemplación, sino que además se le escapa, junto con la diferencia específica de lo más reciente respecto a lo acaecido anteriormente, la verdadera identidad del todo, del terror sin fin.»
  32. «Después de milenios de ilustración, el pánico vuelve a irrumpir en una humanidad cuyo dominio sobre la naturaleza traducido en dominio sobre el hombre aventaja en horror a lo que los hombres hubieran llegado a temer de la naturaleza.»
  33. «En el contenido burdamente natural del mensaje sobrenatural se revela su falsedad. Al intentar echar mano a lo perdido allá arriba, los ocultistas no encuentran sino su propia nada. Para no salir de la gris cotidianeidad, en la que, como realistas incorregibles, se hallan a gusto, el sentido en el que se recrean lo asimilan al sinsentido del que huyen.»
  34. «Cuanto más afanosamente se hermetiza el pensamiento a su ser condicionado en aras de lo incondicionado es cuando más inconsciente y, por ende, fatalmente sucumbe el mundo. Hasta su propia imposibilidad debe asumirla en aras de la posibilidad. Pero frente a la exigencia que de ese modo se impone, la pregunta por la realidad o irrealidad de la redención misma resulta poco menos que indiferente.»