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Theodor W. Adorno. Teoría estética (III).

Sobre el autor · Más citas

  1. «En la época de la neutralización total, una falsa reconciliación se abre camino aun en el ámbito de la pintura más radicalmente abstracta: lo no figurativo se adapta bien a ser ornato mural de la nueva abundancia. Pero no es seguro que con ello se disminuya su calidad.»
  2. «No hay que confundir la ciencia con el arte, pero las categorías que valen en ambas no son absolutamente diferentes.»
  3. «El arte, cuyo ideal es la completa estructuración, niega a priori todo lo que está en estado bruto, núcleo subjetivo de la maldad: ésta es la participación del arte en la moral y no la predicación de tesis morales o la tendencia a producir tales efectos. Así es como el arte participa en una sociedad digna de seres humanos.»
  4. «Quien no esté especializado no puede entender sin más los progresos de la nueva física nuclear, como tampoco podrá comprender quién no esté dentro de ese mundo las complejidades de la nueva música o de la nueva pintura.»
  5. «La conciencia medio formada se atrinchera en el «me gusta« y sonríe, entre cínica y perpleja, ante el supuesto de que ese desolladero de la cultura se ha fabricado explícitamente para engañar al consumidor. El arte, como ocupación del tiempo libre, tiene que ser agradable y no comprometedor.»
  6. «Esta es la verdad de la rebelión contemporánea contra el arte: en un mundo de incongruencias que se repiten absurdamente, de una barbarie cada vez más extendida, de una omnipresente amenaza de una catástrofe total, los fenómenos que no interesan para la conservación de la vida adquieren un valor irrisorio.»
  7. «Brecht no enseñó nada que no fuera ya conocido con independencia de sus obras o no fuese familiar a sus espectadores más avezados. Y en las teoría contemporáneas estaba dicho de forma más rigurosa: que los ricos lo pasan mejor que los pobres, que existe injusticia, que bajo la igualdad formal continúa la opresión o que –dudosa sabiduría- el bien necesita la máscara del mal. Pero la forma drástica y sentenciosa con que Brecht tradujo en gestos escénicos tales tesis que no eran nuevas dio el tono a sus obras. Lo didáctico le llevó a sus innovaciones dramáticas que sirvieron después para robustecer un teatro de intriga corrompido psicológicamente. Pero esas tesis tuvieron en sus piezas una función completamente distinta de la que pretendían con sus contenidos. En él se hicieron constitutivas, dieron a sus dramas unas calidad antiilusoria y colaboraron a la destrucción de la unidad del sentido. Esto es lo que les da su calidad y no su compromiso, aunque esa calidad es parte del compromiso como elemento mimético.»
  8. «Al extenderse la planificación a todos los ámbitos culturales se intensifica también la tendencia a señalar teórica y prácticamente al arte su lugar en la sociedad.»
  9. «El acento se coloca a priori si no en el efecto ideológico, sí por lo menos en que el arte se convierta en un artículo de consumo y en que se le dispense de todo aquello que debería ser objeto de la actual reflexión estética. Se ha dispuesto previamente que el arte sea conformista.»
  10. «Se puede afirmar de la filosofía, y en general de cualquier pensamiento teórico, que sufre del prejuicio idealista en la medida en que sólo dispone de ideas. Sólo a través suyo puede tratar de aquello hacia lo que las ideas se dirigen, pero nunca puede poseerlo. Si trabajo de Sísifo consiste en reflexionar y a ser posible enderezar la falsedad y la culpa que ha cargado así sobre sus espaldas. Pero no puede dejar fijado en sus textos el sustrato óntico. Cuando habla de él lo convierte ya en aquello sobre lo que quiere elevarse.»
  11. «Puede ser que el verdadero límite entre el arte y otros conocimientos consista en que éstos pueden pensar más allá de sí mismos sin renunciar, pero el arte no produce nada importante que él mismo no llene desde sí mismo, desde el lugar histórico en que se encuentra.»
  12. «Cualquier obra de arte, para ser plenamente experimentada, necesita del pensamiento y por tanto de la filosofía, que no es otra cosa que el pensamiento al que no pueden ponérsele frenos.»
  13. «La perogrullada positivista de que sin experiencia artística nada se sabe y nada se puede hablar sobre arte es verdadera. Pero en esa experiencia existe una diferenciación que ignora el positivismo: la que hay entre una canción ligera en la que nada hay que entender y que se emplea como pretexto para todo tipo de proyecciones psicológicas y una obra de arte que sólo se entenderá sometiéndose a su interna disciplina.»
  14. «Ante lo bello en cualquier versión, y no sólo ante lo sublime como Kant afirmó, el sujeto se torna consciente de su propia nada y, trascendiéndola, llega hasta aquello que es diferente.»
  15. «La estética no es sino la búsqueda de las condiciones y las mediaciones de la objetividad artística.»
  16. «En sí misma, la belleza es histórica, es lo que ha podido sobrevivir.»

  17. «Las obras de arte son cosas que tienden a borrar su carácter de tales. Pero en ellas lo estético y lo cósico no están superpuestos en forma de estratos como si su espíritu floreciera sobre una base bien conseguida. Lo esencial en ellas es que su estructura de cosas, precisamente por su forma de estar constituida, las convierte en algo que ya no pertenece a las cosas; su carácter cósico es el medio para su superposición negadora. En sí mismos, estos dos componentes están sometidos a mediaciones: su espíritu se extrae de su carácter de cosas, y éste, que es el ser de la obra, brota a su vez de su espíritu.»
  18. «Una interpretación plenamente adecuada es algo quimérico.»
  19. «La paradoja del arte se puede experimentar en esas conversaciones de cenáculo: cuando se llama la atención de un artista sobre la tarea o la dificultad especial de una obra que se encuentra en estado naciente, responde con una sonrisa a la vez desesperada y altanera: ése es precisamente uno de los componentes del arte. Es su reproche y su tristeza ante la transitoriedad de su esfuerzo.»
  20. «El arte está abierto a la verdad, pero no inmediatamente: en este aspecto la verdad es su contenido. El arte es conocimiento por su relación con la verdad; la reconoce al acercarse a ella. Pero como conocimiento no discursivo, ni su verdad es el reflejo de un objeto.»
  21. «La obra de arte es siempre ella misma, y, a la vez, algo distinto.»
  22. «Las obras de arte son imitaciones sin imitado, con lo que dejan de ser imitaciones; su esencia es su manifestación. No encierran las categorías de las Ideas platónicas, pero tampoco las de las imitaciones; tampoco tienen las de la eternidad: la historicidad las penetra hasta el fondo.»
  23. «El arte es conducta mimética que para su objetivación dispone de una forma muy desarrollada de racionalidad, el dominio de los materiales y de las técnicas. Con esta contradicción responde a la contradicción de la ratio misma. Si fuera su fin una plenitud no necesariamente racional –la dicha es enemiga de la racionalidad, de los objetivos, aunque los necesita como medios-, aun así el arte convertiría ese fin irracional en propiedad.»
  24. «En las obras importantes los detalles no desaparecen en el conjunto sin dejar huella.»
  25. «Las obras de arte representan la contradicción en su totalidad, el antagonismo en su conjunto.»
  26. «Ni aun en un legendario futuro mejor podría el arte dejar de recordar los horrores acumulados; de lo contrario, su forma quedaría aniquilada.»
  27. «El arte, desde los restos más antiguos que se nos han transmitido, está profundamente penetrado de racionalidad. La dura resistencia de la conducta estética, glorificada después por las ideologías como perpetua cualidad natural procedente del impulso lúdico, nos demuestra más bien que, hasta hoy, ninguna racionalidad ha sido plena, no ha habido ninguna que haya satisfecho íntegramente a los hombres, a su potencial, a la «naturaleza humanizada«. Lo que los criterios racionales dominantes juzgan irracional en la conducta estética denuncia el particularismo de esa ratio que termina en los medios y no en los fines.»
  28. «El proceder estético es el correctivo siempre eficaz de esa conciencia cosificada que se abre ampliamente a la totalidad. Por el contrario, en los hombres sin percepción estética, los alérgicos al arte, se muestra el impulso de clarificarlo todo, de escaparse por la fuerza de la maldición de la conducta estética. [...] están deformados en toda su complexión hasta llegar a lo patológico: padecen de concretismo.»
  29. «Sentimiento y razón no son absolutamente diferentes en el hombre y en su misma separación siguen siendo mutuamente dependientes.»
  30. «El fundamento de este pluralismo de teorías estéticas frecuentemente incompletas, es doble: existe, por un lado, la dificultad de principio, incluso la imposibilidad, de explicar el arte por un sistema de categorías filosóficas; por otra parte existe la dependencia tradicional de los enunciados estéticos respecto a tesis de crítica del conocimiento que forman su presupuesto.»
  31. «Sólo fue fecunda la estética cuando conservó bien clara su distancia de lo empírico y gracias a su pensamiento tan cerrado penetró en unos terrenos distintos del suyo. También fue fecunda cuando, aproximándose del todo a las obras, las juzgó desde la interioridad de su proceso de producción.»
  32. «La cercanía entre el proceso de producción y el fenómeno tendría que ser conjugada con una fuerza conceptual no dirigida ya por ningún concepto superior, por ninguna «máxima«. Con el empleo de tales instrumentos conceptuales, tal estética debería superar la mera fenomenología de la obra de arte.»
  33. «Es esencial en el arte algo que no se da en lo empírico: su inconmensurabilidad con la medida empírica de las cosas. El impulso hacia el pensamiento estético consiste precisamente en tener que reflexionar sobre eso que no se da en lo empírico.»
  34. «El arte sin reflexión es una fantasía anacrónica en una edad reflexiva.»
  35. «Quien ignora lo que ve u oye no puede gozar del privilegio del trato inmediato de la obra, sino que es sencillamente incapaz de percibirla.»

  36. «La percepción ideas del arte sería aquella en que ha llegado a ser inmediato lo que está lleno de mediaciones; la ingenuidad es término, no origen.»
  37. «Hoy el arte, para no enfeudarse a la mentira, tiene que reflexionar hasta el final y partiendo de sí mismo sobre sus obras las tiene que reincorporar a su propia figura. Y así es como se vuelve cada vez más escéptico contra esa vanidosa suposición que cree poder darle desde fuera conciencia de sí mismo.»
  38. «La tendencia del arte moderno es la de tematizar sus propias categorías por medio de la reflexión sobre sí mismo.»
  39. «Si, de acuerdo con Hegel, pasó el tiempo del arte ingenuo, la reflexión tiene que introducirse en el arte, tiene que ejercitarse de forma que ya no le sea algo exterior y extraño: eso es la estética actual.»
  40. «La precariedad en que se halla la estética es íntima: ni desde arriba ni desde abajo puede ser construida, ni a partir de conceptos ni a partir de experiencia no conceptual. De esta difícil alternativa sólo puede librarla esa actitud de la filosofía que no opone polarmente el factum y el concepto, sino que convierte a cada uno alternativamente en mediación del otro.»
  41. «La estética no puede quedarse retrasada respecto del arte, pero tampoco respecto de la filosofía. [...] Su avanzar es ciego, va palpando en la oscuridad, pero una fuerza la impulsa hacia allí donde se dirige.»
  42. «Las obras de arte son, por su constitución, objetivas; y espirituales por su génesis en procesos espirituales.»
  43. «El common sense se inclina a pensar que el espíritu de las obras de arte es el que su autor insufle en ellas, pero tendrá que comprender que también las han formado la resistencia de los materiales artísticos, las leyes propias de ellos, los modelos y las técnicas históricas que las influyen; en definitiva, el espíritu, que en resumen y separándonos de Hegel llamaríamos objetivo.»
  44. «A quien se quede dentro el arte no puede abrirle los ojos, pero quien sólo estuviera fuera falsearía la obra por falta de afinidad. La estética no es sólo un ir y venir en forma de rapsodia entre estos dos extremos, sino que ha de desarrollar sus implicaciones en la cosa misma.»
  45. «Siempre que las obras de arte, al seguir por el camino de concreción, eliminan algo universal, un género, un tipo, una lengua o una fórmula, lo eliminado permanece en ellas por medio de su negación: este hecho es constitutivo del arte moderno.»
  46. «La pregunta por el origen individual de la obra de arte es infecunda para entender esa su objetividad en la que los momentos subjetivos están incluidos.»
  47. «El arte está esperando ser explicado y la explicación se realiza metódicamente mediante la confrontación de las categorías y rasgos históricos de la teoría estética con la expresión artística, ya que ambas se justifican recíprocamente.»
  48. «La estética no debe deducir la objetividad de su contenido histórico de una forma histórica como algo inevitable ante el avanzar de la historia, sino que debe comprenderla desde las mismas configuraciones que va tomando.»
  49. «A esa objeción machaconamente repetida de que la estética habla de objetividad donde sólo existen opiniones subjetivas, de que el contenido estético al que se dirige cualquier estética objetivista no es otra cosa que una proyección subjetiva, sólo puede responderse eficazmente mostrando objetivamente ese contenido artístico en las mismas obras de arte.»
  50. «Cualquier obra, aun la que se presenta como plena armonía conseguida, es un complejo de problemas. Participa de la historia en cuanto tal y supera así su propia singularidad. [...] La historia es inherente a la teoría estética, sus categorías son radicalmente históricas.»
  51. «Resulta críticamente dudoso afirmar de una obra de arte, y aun del arte en general, que son «necesarios«, pues ninguna obra de arte lo es. Pero sí que es verdad que sus mutuas relaciones son las de la condicionalidad y esta condicionalidad continúa en su propio interior.»